*Narrado por ______*
Supongo que ya nada iba a ser como antes. Casa nueva. Pueblo nuevo. Gente nueva. Problemas nuevos. Mierda nueva... Bueno no, era la misma mierda, y yo seguía siendo la misma también. Supongo que eso no había cambiado. Ni eso ni mis sentimientos hacia mi pequeño cabrón. Soy tan estúpida... Él ya pasa de mí, me dejó bien claro que no quería saber nada que estuviera relacionado con mi entorno, y que ni me molestara en buscarle, porque se negaría a responder. Me hizo tanto daño con apenas cinco frases...
¡Joder! No podía parar de pensarle. Por más que dijeran que le olvidara, que no habría más veces y bla, bla, bla.
Estoy harta. Me fui a pasear.
* *** * **** ***
Llegué al paseo, me descalcé, metí las sandalias en una bolsa y esta la introducí en el bolso. Me dirigí hacia la orilla.
¡Cómo me gusta que el agua salada peleona con los finos granos de arena me sorprendan entre los dedos de los pies!
Comencé a caminar. Niños nadando en la parte honda y algún que otro padre preocupado para variar. Voces y más voces pertenecientes a madres que llamaban a sus cachorrillos humanos para comer o echarles crema. Otros críos pidiendo y pidiendo helados en el kiosko que daba a las duchas. Abuelas que discutían sobre la poca ropa que llevaban las universitarias aún estando en la playa mientras ellas hacían topless fingiendo ser modernas. Alguna pijilla quejándose por las algas y un grupillo de chicos que pensaban que con unas horas de gimnasio se iban a llevar a todas las chicas del lugar. Todos estaban allí menos Ízan. Y es que en unas semanas había repetido más su nombre que el mío.