música

sábado, 26 de abril de 2014

Vamos a soñar amor prematuro.

Si los besos saben a primera vez siempre y te hace temblar cuando te mira. Te arropa con sus brazos cuando hace frío y te sopla con cuidado en el ojo cuando se te ha metido algo dentro. Te busca las cosquillas en los días grises y los pinta con más besos de mil colores y sabores. Comparte su helado con tus labios y te mancha para hacerte rabiar. Se va y vuelve, se va y vuelve. Te vas, te busca, te susurra que te quiere hoy un poquito más. Sus chistes o su risa de fondo, traviesa, cuando te caes patinando. Cómo bosteza, cómo mueve los pies cuando está nervioso, cómo sale a correr cuando llegas con más helado para devolverle la trastada.
Cómo te sujeta cuando baila contigo y cómo escucha vuestra canción mientras te la dedica con otro primer beso número un millón cien mil.
Como amor eterno. Eternamente prematuro.

domingo, 20 de abril de 2014

Besos en Alaska.

Como dos corazones enamorados de un tercero que ya, ni late y niños esperando la merienda. Como dos manos que mueren de hipotermia porque por orgullo y sus cojones no se quieren abrazar. Como cuando no nadas porque te quieres hundir, porque ya abajo, ¿dónde vas a acabar más?
A veces también como los pájaros cautivos y las miradas frías en África y besos apasionados en Alaska, algo precipitado como el amor adolescente y la lluvia de abril. Como canciones infinitas en modo repetición, como los besos también, y como un abrazo a las últimas despedidas en los pueblos al acabar agosto. Como un niño llorando porque le quitan su juguete, o la piruleta, llorando como las nubes encima de nosotros mientras bailábamos a solas en la playa con la música en el iPod al máximo volumen. Llorando como los helados derritiéndose en el cucurucho o como mi alma cuando te vas; inundada.

miércoles, 16 de abril de 2014

¿Me quieres...? ¡Te quiero, te quiero!

Aún guardo el pétalo decisivo junto al 'me quiere' que espero algún día creer. Está dentro del libro que leímos juntos aquella tarde lluviosa de febrero, con nuestra lista de canciones especiales de fondo mientras nuestros corazones cantaban a la par la parte en la que decía '¿me quiere o me quiere joder?' 
Tu brazo apoyado en mi hombro, mi pelo recogido en un moño a casi deshacer, improvisamos un beso. Y otro. Y otro. Y otro más. Yo te decía que pasases la página, que ya la había terminado de leer, y tú no parabas de decirme que no, que te había distraído y a ti todavía te quedaban un par de párrafos para acabar. Los pies en la mesita de enfrente y chucherías en un bol que con la mano que me quedaba libre sujetaba entonces. Otro beso. Llevaba tu camiseta, y tú no querías ponerte la mía, ¿te acuerdas? me reí mucho.
Un beso más. Y más. Y más. Otra página. Otra chuche. Otra canción.
- ¿Le apetece bailar a la señorita? - dijo.
Qué idiota, si sabía de sobra que no tenía ni la más remota idea de bailar. Le pisé los pies tropecientas veces. Nunca pasaba nada, o bueno, sí; otro beso.
Entonces tocaron al timbre. 'Perdona, mi amor' y se dirigió hasta la puerta, donde recogió un gigantesco ramo de margaritas. Ya más cerca. 'Son para ti'.
Un beso. Y otro. Y otro. Y más. Y un millón más. O dos. O mil millones de ellos.
Deshojamos todas las florecitas y por fin, la última. Perdimos la cuenta del 'me quiere, no me quiere' justo cuando solo quedaba un pétalo.

¿Me quieres...?

lunes, 14 de abril de 2014

CAPÍTULO 28

*Narrado por ______ *

Me iba a girar para volver a la salita, pero un 'no te vayas, nena' me impidió salir del balcón. Qué cabrón. ¿Nena? ¿pero este chalado de qué va? Yo misma habría bajado a partirle la cara si no fuera por lo guapo que me parecía el chico. Bueno... por eso y porque iba descalza.
- ¡A mí no me llames 'nena', gilipollas! - grité a pulmón, se empezó a reír. Un parpadeo breve y le vi tirado en el suelo, ¿qué hacía allí?
- ¿No vas a bajar? - tenía lágrimas del sofoco en los ojos, con la voz me vacilaba.
- No
- Deberías - ¿qué decía este ahora? - venga, baja, no seas estrecha, ¡solo quiero enseñarte esto! - una risa se me escapó, y es que, siempre he sido de muy mal pensar, y se dio cuenta, y se incorporó a la risa con un 'qué idiota' que me pareció muy mono y adorable. Me seguí haciendo la dura. Entré al salón y encendí la tele. Pasó el tiempo. Un reallity. Una serie policíaca. Un juego de apuestas. Pasapalabra. Dibujos animados y alguna película. Quería picar algo y me apresuré a abrir la nevera rápido. El suelo estaba frío y yo seguía yendo descalza. Dando saltitos casi de puntillas. Nada. La nevera era un desierto en Alaska.
El supermercado. Mierda. Salir implicaba vestirse, peinarse, ponerse los zapatos...
¡Pero qué pereza!

sábado, 12 de abril de 2014

¿Cómo quieres que llame a este desastre?

¿Qué vamos a hacer si escribiendo nos pisamos las manos?
 ¿acaso tienes idea de lo que duele no vernos?
Tus pies sigilosos por mi pasillo frío,
 segunda puerta a la derecha, mi habitación,
por si la buscas, por si no la encuentras...

 Corazón sangriento y con tapujos al besar,
 (al besar otros labios, no el corazón, a este se le maltrata)
 Con música a oscuras, las luces se van, nos dejan
 ¿un último baile, señorita? tendré cuidado, lo prometo.
 No supiste acabar el último baile, pero sí lo nuestro.

¿No es obvio, cariño?
 'Se nos atraganta el odio', pero a mí te me atragantabas tú.
Vamos a programar los relojes para que den en punto cuando nos despidamos.
 Y así estallar junto a todas las nubes.

 Adiós habrá que decir al menos por si no nos vemos,
 o por si no te dignas a aparecer
 otra vez...

martes, 8 de abril de 2014

Rutina, ruina y caos.

¿Qué quieres que diga ahora? Si al final siempre es la misma canción la que me hace llorar. Siempre es la misma persona a la que recuerdo cuando leo textos de desamor o al contrario. Si siempre echo de menos a los mismos y me fastidian los planes los de siempre. Si cada día que pasa es más rutina y me canso de mí hasta yo. Dime qué hago si siempre ante la duda, huyo. Dime ahora qué hago conmigo sin ti.