música
domingo, 22 de diciembre de 2013
CAPÍTULO 26.
Me estaba empezando a cansar de todo aquel ruido. Había salido a despejarme y aquello solo me estaba incordiando más y más. Y más... Volver a casa se estaba volviendo la opción más rápida y sencilla que ahora mismo tenía a mano.
Entré a un bar. Todo tranquilo. Fui a la barra y pedí un refresco. Nunca me había gustado mucho beber.
Entonces una voz dijo ''ah''. Me giré. ¡Qué guapo! Volví a percatarme de que ese chico alto, de pelo castaño, metro ochenta, fuerte, con sonrisa espectacular y unos ojos negros capaces de acuchillar el alma con tan solo una mirada estaba tratando de llamar mi atención.
Sonrojada hice caso y atendí.
- ¿qué hace una chica como tú en un sitio como este? - aquello no tenía sentido, ¡apenas me conocía! guapo pero... predecible. ¡no, no! ¡espera un momento! ¿qué estaba pasándome? ¡Ízan, Ízan, Ízan! volvía a taladrarme la cabeza con aquel nombre. El joven me zarandeó un poco y me hizo responder.
- eh... nada... tan solo paseaba
- ¿sola?
- sí... eh... estoy esperando a mi... ¡mi novio! ¡eso es! - dije dubitativa y con voz entre cortada
- ¿novio?
- ¡novio! - me intenté auto convencer de que lo que estaba relatando era cierto
- ¿sí? pues si no fuera por ese estúpido novio tuyo, no dudaría en raptarte - me sorprendió
- Oye, ¿pero qué te has creído? ¿raptarme tú a mí? ¿de qué vas? ¿quién te piensas que soy? - intenté enfurecerme con él - mira, ¡me largo! - me cogió del brazo y me dijo ''esta noche hemos quedado, ¿recuerdas?''
Di un tirón y me largué de aquel sitio, ¡qué miedo! Regresé a casa mirando hacia todos lados, nerviosa y creyendo que aquel individuo de unos 18 años me perseguiría.
No estaba en lo cierto, gracias a Dios.
Abrí la puerta y solté el bolso encima de la mesita que había a la entrada. En aquella en la que siempre había un desorden terrible y me eché al sofá.
CAPÍTULO 25
*Narrado por ______*
Supongo que ya nada iba a ser como antes. Casa nueva. Pueblo nuevo. Gente nueva. Problemas nuevos. Mierda nueva... Bueno no, era la misma mierda, y yo seguía siendo la misma también. Supongo que eso no había cambiado. Ni eso ni mis sentimientos hacia mi pequeño cabrón. Soy tan estúpida... Él ya pasa de mí, me dejó bien claro que no quería saber nada que estuviera relacionado con mi entorno, y que ni me molestara en buscarle, porque se negaría a responder. Me hizo tanto daño con apenas cinco frases...
¡Joder! No podía parar de pensarle. Por más que dijeran que le olvidara, que no habría más veces y bla, bla, bla.
Estoy harta. Me fui a pasear.
* *** * **** ***
Llegué al paseo, me descalcé, metí las sandalias en una bolsa y esta la introducí en el bolso. Me dirigí hacia la orilla.
¡Cómo me gusta que el agua salada peleona con los finos granos de arena me sorprendan entre los dedos de los pies!
Comencé a caminar. Niños nadando en la parte honda y algún que otro padre preocupado para variar. Voces y más voces pertenecientes a madres que llamaban a sus cachorrillos humanos para comer o echarles crema. Otros críos pidiendo y pidiendo helados en el kiosko que daba a las duchas. Abuelas que discutían sobre la poca ropa que llevaban las universitarias aún estando en la playa mientras ellas hacían topless fingiendo ser modernas. Alguna pijilla quejándose por las algas y un grupillo de chicos que pensaban que con unas horas de gimnasio se iban a llevar a todas las chicas del lugar. Todos estaban allí menos Ízan. Y es que en unas semanas había repetido más su nombre que el mío.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Algo, o alguien.
Necesito algo, o alguien que deje de matarme después de hacerme feliz, y que deje de irse con cada vez que le diga «quédate». Que sea eterno y que lo único que conozca por imposible sea dejar de reír conmigo.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Era "amor"
¿Qué cojones le ve la gente a eso
de 'enamorarse'? Pasar semanas,
meses o años detrás de alguien que
de lo único que pasa es de ti.
Cuánta ironía y cuántas dudas. ¿Por
qué a los que parten corazones no
les hacen trizas la cara? ¿por qué la
vida se repite tanto y por qué
siempre estoy sola cuándo más
necesito a alguien? Si es que hasta
la gente me lo dice: ¿te pasa algo?
¡Coño, claro que me pasa! Querer a
otros más que a mi debería
considerarse delito.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Vuelvo.
Le daba completamente lo mismo la gente y todo lo exterior. Quería centrarse de una vez por todas.
''Solo importo yo'' se repetía una y otra vez en su cabeza haciendo hincapié en la palabra ''yo''.
A veces dolía demasiado que le escupieran todas esas verdades, y aunque fingía que le importaban más bien poco; con el tiempo la fueron destruyendo. No sabía si lo hacían a posta o inconscientemente pero todo aquello la rompía en trozos. Trozos pequeños casi imposibles de unir.
Y apareció:
Volvió a salvarla. Mató al monstruo del bajo autoestima que le había estado impidiendo hacer o decir muchas cosas que se había callado. Mató a las mentiras que todos se habían inventado para quitarle a ''Su Pequeña'' la poca seguridad que le quedaba. Y los calló. Los calló para siempre.
La unió de nuevo. La unió con él.
sábado, 30 de noviembre de 2013
CAPÍTULO 24.
*Narrado por ______*
Siempre estaba igual, que si preciosa, que si perfecta, que si tal, que si cual. A veces Ízan era un incordio, supongo que mi incordio. ¡Y cuánto le quería!
Es que él también era perfecto, pero yo nunca se lo decía y me callaba como una tonta, no le merecía.
Aquella cena fue genial, es tan detallista...
Cuando me dejó en la puerta de casa se despidió de mí con un beso, era un beso distinto, lo noté raro:
- Cariño, ¿te pasa algo?
- No, no, es solo que bueno... - se hacía mucho de rogar, pero seguía hablando - no es nada
- Pero ya es algo - añadí preocupada
- ¡Que te digo que no es nada relevante!
- Cálmate
- Mira, tengo que irme
Y se fue. Me sentía mal. No podía entender nada. Me fui a dormir y durante días le llamaba, le dejaba mensajes y tocaba al timbre de su casa. Mi chico no aparecía por ningún lado.
Hasta que un día recibí una llamada: Era él.
Solo me dijo "necesito un tiempo, no me llames, ni me escribas, ni me busques. Por ahora no". Y ya está, la llamada se cortó y no pude ni abrir la boca. No paraba de llorar, ¿pero por qué? ¡será cabrón! Todo este tiempo me ha estado engañando pensando que me quería cuando en realidad solo jugaba conmigo, me vacilaba y se reía de mí. Todos esos: "cariño" que me había estado diciendo y esos: "te quiero" ahora dolían más que nunca. Me había enamorado y él... Él.
Pasaron semanas. Meses. Aún no lo había superado y seguía sin tener noticias suyas. Decidí mudarme otra vez. Por supuesto me financiaban mis padres el viaje y el piso, me iba a quedar en un pueblecito con playa, bastante desconocido en el que mis padres ya se habían alojado. En dos semanas todos los trámites se habían llevado a cabo y yo ya tenía las maletas hechas de sobra. Me despedí de mis amigos aquel domingo y el lunes amanecí en mi nuevo hogar. Hogar...
miércoles, 27 de noviembre de 2013
CAPÍTULO 23.
Quería que todo saliera perfecto, ya tenía a la chica perfecta, el restaurante perfecto, y los planes perfectos, me daba la impresión de que hoy iba a ser un gran día. Una gran noche.
Desde que estaba con ______ había cambiado, ahora pensaba diferente, era mucho más abierto a las personas, era más creativo y mis notas habían mejorado notablemente. Mis padres seguían en contacto conmigo y estaban contentos. Bastante contentos.
Ahora también yo era mucho más atento con ella, ¡y mucho más ñoño! ella siempre me llamaba así: ''ñoño''.
Me encanta su comportamiento infantil, es muy gracioso verla sonrojarse cuando la miro fijamente a los ojos como retándola a que aparte la vista, siempre cede. O cuando me pega porque no se sale con la suya pero luego me da un beso y me dice: ''te dejo ganar, pero solo por esta vez'', y son todas las veces.
Cuando estamos juntos el tiempo vuela, odio cuando tenemos que despedirnos para regresar a casa.
¡La hora!
Toqué su timbre, como siempre tardaba un rato en abrirme, siempre se hacía de rogar tras la puerta mientras me decía ''¿quién es?'' entre risas, aún sabiéndolo de sobra. Por fin la vi.
Estaba preciosa.
- tengo la novia más perfecta del mundo
- te odio - dijo ella
- no es verdad
- algún día tendrás que creerlo, ¿no? - se rió y agaché la cabeza, prosiguió - ¡es broma, tonto!
Siempre solía picarme porque sabía que lo odiaba.
- bueno, ¿nos vamos?
- nos vamos
Subimos al taxi que nos estaba esperando en la puerta y entramos al restaurante, ella pidió para los dos, ¡qué buena elección hizo! y de postre: helado.
Una de las cosas que me encantaban también de ella era eso, estuviera en la estación del año en la que estuviera, siempre tomaba de postre helado. Es una buena manía.
En la cena:
- ¿tienes pensado qué harás al acabar los estudios? - pregunté a mi chica
- hmmm, no, aún no tengo la menor idea, ¿tú sabes algo?
- tampoco lo tengo muy claro, hay tantas cosas a las que me gustaría dedicarme... - como siempre, indeciso añadí - maldita sea, me mata no saber nada
- no es cierto, ¡claro que sabes cosas!
- no todo lo que me gustaría
- nadie es perfecto -me dijo ella
- tú sí - se sonrojó. ¡Volvía a estar guapísima!
- ¿comemos o qué? ¡basta ya de cháchara!
- claro, claro.
Por un momento pensé que a partir de ahí la conversación se pondría más seria y triste, pero charlas de ese tipo la verdad, entre nosotros había pocas. Muy pocas.
Risas y más risas. Algunas personas que también estaban cenando en aquel establecimiento nos miraban de vez en cuando extrañados y comentaban la imagen. ¡Madre mía!
Lo cierto es que todo este tiempo que había estado al lado de ______ no había parado de hacer locuras.
Todo era tan extraño y tan bonito al mismo tiempo.
No me cansaba nunca, y realmente pensaba que aquello jamás tendría fin.
miércoles, 30 de octubre de 2013
CAPÍTULO 22
''Sé que el rosa no es precisamente tu color preferido, pero te queda genial, cariño. Póntelo.
Espero que ya sepas quién soy, si aún no has caído, al final del papelito te lo desvelo'' Bajé la mirada al final de la carta y me aseguré de que era Ízan. ¡Pues claro que era él! ¿quién sino? Qué loco está. Seguí leyendo:
''Pues, esta noche tú y yo nos vamos de fiesta, a cenar. Puedes elegir la comida, pero nada de pasta, por favor, que siempre haces lo mismo. (Ja, ja, ja) A las diez paso a recogerte. ¡No tardes!
Te quiere, Ízan'' Bajo su nombre había un corazón dibujado. No recordaba a este chico tan ñoño desde... nunca. Aún quedaba bastante para salir, me puse los cascos y dudé en si volver a escribir en mi diar... libreta, libreta. Pero no. Aún no.
Ya sé: voy a leer.
La verdad, nunca me ha gustado mucho leer, pero este año me había vuelto bastante tozuda con el tema y siempre estaba erre que erre con algún relato, y si no tenía dinero para comprarme el libro que quería, ese mes entraba en el blog de unos chicos que escribían varias novelas y textos sueltos en internet. Qué bien escribían. Y escriben, claro está. No paraba de dejarles comentarios. Qué pesada soy a veces. Siempre.
A veces me autocorrijo cosas sin yo misma darme cuenta. Soy idiota.
En serio, pienso que lo soy. Aparté todo lo que tenía encima de la mesa y saqué los cuadernos y los libros: mates. Si hay algo que odio más que el color rosa, son las mates. No las entiendo. Lo peor es que las necesito para todo y por eso tengo tantos problemas con lo demás, supongo.
Ecuaciones, raíces, fracciones, recorridos, multiplicaciones, divisiones, joder. Qué bien se estaba en primaria cuando lo más complicado era sumar con llevadas. Acabé los ejercicios. ¡Ya era hora!
Aún quedaba tanto tiempo... Cogí un boli, el diario y convertí aquel cuaderno en un confesionario en cuestión de segundos.
Ya estoy aquí. Otra vez. ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido o tan lento dependiendo de con quién estés en ese instante? ¿por qué te lo pasas mejor o peor según los demás, también? ¿Por qué nos pasamos la vida colgando de opiniones ajenas? ¿Por qué los lunes son malos y los viernes buenos? ¿Por qué el agua moja y por qué nunca entiendo a las personas a la primera? ¿por qué todos siempre parecen llevarme la contraria, por qué el mundo se descojona de mí siempre que puede o, por qué siempre se me dan peor las cosas en los que los demás destacan? ¿Y por qué los mayores quieren ser jóvenes y los jóvenes mayores si la mejor edad es la infancia? no lo entiendo. No entiendo nada.
Adiós de nuevo.
Así acababa otra página de aquel librillo que poco a poco iría completando con pensamientos, sentimientos y no con meras letras puestas al azar.
Qué tarde, debo empezar a prepararme para esta noche.
jueves, 24 de octubre de 2013
CAPÍTULO 21
Había ya pasado más de un mes desde que tuvimos el susto con Ízan, pero ahora todo estaba bien.
Mis notas habían mejorado mucho, y ya pronto mi chico y yo haríamos dos meses juntos. ¡Ah, y he empezado un diario! Está bastante desordenado, pero no más que mi cabeza, ni que mi vida.
Desde que lo empecé, noté como que me quitaba un peso de encima. Supongo que por eso lo estoy siguiendo. A veces, me da la sensación de que soy un tanto infantil. Y no quiero. No quiero, no, no y no. ¡NO! Pero escribir en él es tan... tan... me llena.
''Querido diario, bueno, no. ¡Hola, diario! joder, así no queda bien... A ver, voy a empezar a escribirte, diario:
Bah, voy a empezarlo y ya está.
Hoy estaba en el parque y he visto a una madre con su hija: estaba hablando por teléfono, ¡y qué voces pegaba! la niña le tiraba del vestido y le preguntaba si podía comprarse algunas chucherías en el kiosko de enfrente. Me ha hecho acordarme de cuándo yo era pequeña. Solía hacer lo mismo, y cuando convencía a mi 'mami' llegaba mi padre y me llevaba a ver una película al cine.
También había ancianitos en el recinto. Eran tan graciosos. Tendrían al rededor de ochenta años, o así. El hombre estaba dando de comer a su mujer que estaba en una silla de ruedas negra. Qué abrumador. Ojalá a mi Ízan me quiera tanto de mayor y cuide de mi.
Tuve que regresar pronto a casa porque llovía, se me estaba rizando el pelo. Odio cuando se me riza el pelo por la lluvia, y que el cielo se ponga gris me entristece, pero pisar los charcos me encanta y beberme las gotas de agua que lloran del cielo, también. Es genial.
Mierda, llaman a la puerta. Voy a fingir que no la he escuchado para seguir escribiéndote. O no, ¿y si es mi pequeño? mejor, mañana sigo.
Gracias, diario''
La primera página escrita. Cuando la leo ahora puedo recordar la risa de la madre de la pequeña del parque, el olor de las golosinas y la humedad de las gotitas de aquella tarde lluviosa.
Cómo me encanta mi diario. También me acuerdo de que el que tocó a la puerta aquel día fue el cartero, que me entregó un precioso vestido de parte anónima.
lunes, 22 de julio de 2013
CAPITULO 20.
Vi a Ízan tirado en la calle, sangraba. Se me encogió el corazón. Dios mío.
Llegué al lugar del incidente y me tumbé junto a Ízan, joder, le había pillado un coche y se
habia largado, ¡cabrón!
- cariño, ¿estas bien? - dije con voz temblorosa
- s.. si..
- llamaré a una ambulancia, por favor, aguanta - marqué el número del hospital y en seguida llego una ambulancia, subi con el al vehículo. Tenia una brecha en la cabeza.
Espero que no sea nada grave.
Llegamos al hospital, le hicieron varias radiografias, y algunas pruebas de mas. Esperaba ansiosa los resultados, no podia ver como se llevaban a mi chico de un lado para otro y no me decian nada. Demasiados nervios acumulados. Tras unas horas en el centro, me dijeron que se iba a quedar en observacion unos dias, por si acaso, ademas, tenia un brazo roto. Se habia dado un buen golpe. Nada grave. Se lo escayolaron y le cosieron la herida de la cabeza.
Las chicas me llamaron al movil. Le conte a Minerva todo lo que me habia pasado, supongo que Natalia tambien se entero, porque se oia mucho alboroto, lo tendrian en altavoz.
Se hacia tarde, me quede con Ízan todo el tiempo que pude, pero debia regresar a casa. Estaba muy cansada. Eran muchas emociones juntas.
Cogi un taxi, le di la direccion de mi casa, Cuando llegue al destino, pagué y sali del coche.
Puse las llaves en la cerradura y entre. No tenia hambre, nada de nada. Con todo lo que me habia pasado hoy no me entraba nada. Opte por ponerme el pijama y dormir.
A la mañana siguiente me desperte, me lave la cara, me mire al espejo. Qué ojeras. Qué cara. Qué mierda.
Entre en la cocina y me prepare unos cereales, quedaban pocos, tenia que comprar. Lo anote junto a un par de cosillas mas en una libreta que tenia en la nevera con un iman. Pan, galletas, pasta, azúcar, cereales y filetes de pollo. Casi todo eran hidratos de carbono, como vivia sola casi siempre pedia algo para comer o me iba a algun restaurante cercano. Cocinar no se me daba muy bien.
Por la tarde iba a ir a ver a Ízan. Pobrecito.
*Narrado por Pablo*
Hacía un mes ya que Pilar no estaba con nosotros, se habia ido a vivir lejos. Ni nos dijo donde.
Echabamos de menos sus chistes, pero, no podiamos hacer nada.
Me entere de lo de Izan, qué palo. Pobre Minerva tambien, siempre portando malas noticias, ay.
Estaba con el ordenador portatil en el salon de mi casa, en Twitter. Mi madre me llamó.
jueves, 18 de julio de 2013
CAPITULO 19
*Narrado por Ízan*
Natalia me hizo un interrogatorio bastante extenso y cedi. Le conte todo: mi primera impresión sobre ______ desde que la vi, lo que sentía, lo del cine, lo nuestro. No parecía sorprendida. Se reía.
- bueno, ya lo sabes. ¿Y ahora que? - dije tenso
- ahora nada, yo ya lo sabia. Todos lo sabiamos.
- ¿q... q... que...?
- que se os nota cuando os mirais
- bueno, bueno, hasta luego - dije invitandola a irse de mi casa.
- hey, no, he venido a deciros que Pilar se muda..
Un mes después.
*Narrado por ______*
Ízan y yo ya llevábamos un mes juntos, todo seguia tal y como empezo, saliamos con nuestros amigos, yo ya tenia 17. El regalo que me hicieron llegar a casa mis padres fueron unas vacaciones de una semana en Ibiza. Fue genial.
Seguíamos estudiando y teniamos bastantes examenes ya fechados.
Hoy habia quedado con mi chico para celebrar el mes juntos. Sono el timbre de casa. Ízan.
- ¡Hola, mi vida! - saludó
- hola - respondí con un beso en sus labios y lo invite a pasar, tenia que ponerme los zapatos aun. Llevaba un vestido azul, corto. El pelo liso y largo me caia por el hombro derecho. En mi oreja izquierda se veia un pendiente pequeño, una perla. Me calcé las manoletinas y me fui.
- estás preciosa - no paraba de repetirme por el camino, menudo idiota. Cómo le quiero.
Me dijo: "espera aquí" obedecí. Vi como se alejaba rápidamente. Hablaba con un hombre que tenía las llaves de un coche. Ízan cruzó la calle para venir hacia donde yo estaba. Me giré un momento y, ¡¡¡
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ÍZAN!!!!!!!!!!!!!
martes, 16 de julio de 2013
CAPITULO 18
*Narrado por Natalia*
Acepté la conversación y escribí un 'hola' en la pantalla.
Al instante respondieron ambas igual. Fue Pilar la que dio la sorpresa.
- me.. me voy a mudar en dos días, chicas..
- ¿como? ¿que dices? - respondió Minerva acabando la frase con un montón de emoticonos asombrados
- mis padres están teniendo problemas con los caseros y ya han encontrado un piso. Aun no me han dicho donde iremos, pero por lo que les he oido decir, no muy cerca de aquí.. - nos informó Pilar
- pero.. ¿no podéis esperar un tiempo? - escribí y lo mandé
- no.. si esperamos más, el curso habrá avanzado mucho y no será lo mismo, la decisión ya la han tomado, lo siento chicas - se desconectó
- no me lo esperaba - mandó Minerva
- imagínate yo..
- ¿que le diremos a ______?
- pues que Pilar se va, ¿que si no? - dije confusa
- tienes razon, no podemos ocultarselo, se dara cuenta, ¿lo sabrá Pablo? - escribió Minerva
De repente escuché un 'Natalia, el desayuno está preparado, que vengas he dicho' y me hizo volver de mi nube, me despedí de Minerva y apagué el PC. Me dirigí hacia la cocina, descalza, mi madre volvió a gritar.
- esta mujer no se calla.. - pensé en voz alta sin querer. Sentí un ligero golpe en mi cabeza
- papá - dudé - ¿qué hac..
- Natalia, haz caso a tu madre
- sí papá, sí - cabizbaja fui hasta la cocina y me senté. Tenía 16 años pero, mi padre seguía imponiendo el mismo respeto que cuando tenía 4. Me comí todo el desayuno y me lavé los dientes. Me vestí.
Iba a casa de ______ cuando de repente vi a sus vecinos, me dijeron que mi amiga no estaba en casa, que había ido a correr con un chico. ¿Un chico? Creía que no estaba saliendo con nadie, quizás fuera Pablo, quedaban mucho para hablar de tecnologías, juegos, etc. Imposible. Un sabado por la mañana Pablo estaria roncando. ¡Claro! Ízan. Se me escapó una sonrisa picara. Me giré. Llamé a ______, pero tardó bastante en cogerlo. Opté por lo más rápido, ir a casa del chico. Tocaba. Tocaba. Tocaba y no abría nadie.. Insistí una vez más y allí estaba. Me saludó extraño y decidí entrar a su casa. ¡Las llaves de ______! ¡Lo sabía! ¿qué traían estos entre manos?
CAPÍTULO 17
*Narrado por Ízan*
Me dirigí a la puerta corriendo. Mierda. Natalia. ¿Pero qué hace aquí tan temprano? Abrí.
- ¡Vaya, hola! - saludé forzando la sonrisa
- hola Ízan, ¿está aquí ______?
- ¿______? No, no, estoy solo en casa, ¿qué pas.. - no me dejó acabar la frase y pasó al interior de mi casa, cuando me quise dar cuenta la chica ya estaba en el salón. No paraba de mirarlo todo. Inspeccionaba con cuidado cada detalle y soltó un suspiro
- Ízan, ¿por qué están aquí las llaves de ______?
-las.. ¿las qué? - sin querer se las había dejado, no me lo puedo creer.. ¡nos han pillado!
*Narra ______*
Acabé de hablar con Natalia por teléfono, al final no era nada importante lo que me tenía que contar. Vaya. Decidí regresar a casa por si la chica volvía. Oh, oh. Las llaves.. Otra vez.. Yo me muero. Toqué al timbre de los vecinos pero nada, imposible, no abría nadie. Habrían salido.
*Narrado por Natalia*
Aproximadamente una hora antes.
Mi madre me despertó. Joder, qué temprano, ya le vale.
- ¡Mamá, baja la persiana, sal de mi cuarto, tengo 16 años y quiero intimidad, DORMIR!
- ¡Natalia, no te lo repito más, levanta!
Natalia se incorporó y se sentó al borde de la cama. Joder qué pesada. Qué pesada. Sábado por la mañana, dios mío..
El ordenador de mesa de la chica sonó, su madre ya había salido del cuarto. La chica se dirigió hacia el PC. Una ventana pedía ser aceptada, ¿una multiconversación por la mañana? Estas chicas..
Aceptó. Minerva y Pilar se unieron a la conversación.
viernes, 5 de julio de 2013
Soledad.
"Solo" me hacía gracia, me divertía que la gente pensara que algún día me invadiría la soledad, qué absurdo, si mi grupo es el más numeroso de todos, por favor, si tengo amigos, soy popular, me quieren.
"¿Solo?" ¿en serio? No me hagáis reír. Dije.
Pues sí, solo, sola, ¿qué más da? Sin nadie.
Vaya... Tenían razón pero, ¿por qué, cómo lo sabían? Joder.
Mi actitud, eso es, era mi actidud. Era y es un problema. Entonces, cómo se dice: ¿no puedo o no quiero cambiar? ¡Vaya dilema, tío!
No quiero. No quiero.
¿Sabes? Yo en realidad lo sabía, era obvio, pero parecía tan imposible... Parecía que toda esa gente iba a estar a mi lado siempre... Pues no. Solo. Sola.
Definitivamente, las amistades no son eternas pero, ¿eran amistades? O sea, ¿en realidad me querían o sólo se reían de mi? Hostias, espera. Qué lío.
Parecía todo tan real, tan perfecto. Era divertido juntarte con mucha gente, te enterabas de todo y conocías a más personas. En serio que pensaba que siempre los tendría a todos ahí, pero, siempre es mucho tiempo. Bastante tiempo. Demasiado tiempo. Y se fueron.
martes, 2 de julio de 2013
Cambios.
Sé que la gente cambia, ¿vale? ¿pero tanto y tan de repente? Vaya, no me lo esperaba, tampoco lo quería, la verdad. Acepto que la gente cambie, en serio, es que todos lo hacemos en algún momento de nuestra vida pero, ¿por qué? Yo he cambiado, soy otra porque me han jodido, porque no han sabido valorarme y bueno yo, yo tampoco he sabido hacerlo. ¿Pero por qué la gente a la que quiero tiene que cambiar? Si yo los quiero así, como siempre, como los conocí. Geniales. Divertidos. Reales. ¿El problema? Las inseguridades que tenemos cada uno dentro de nosotros. Cambiamos de aspecto, de jerga, de actitud, de gustos... ¿y todo esto para qué? Para gustar más a los demás. A veces incluso nos pasamos, nos centramos tanto en intentar gustar a los demás que nos da igual el qué tengamos que hacer para ello pero, esto no es lo que realmente queremos, eso es mentir. Mentir a los demas. Mentirte a ti. Es un serio problema.
Cuando llegas al punto en el que la mentira ya no se sostiene más te derrumbas, te derrumbas y mueres por dentro. Te destrozas, pero la culpa es tuya. Por gilipollas. ¿En serio buscabas gustarle a los demas siendo un borrego? Eras falso, durante un tiempo se tragaron que eras uno de ellos. Luego... luego se rieron de ti, se aprovecharon de que les hacías caso y mírate. Por Dios. Estás roto. Necesitas ayuda pero, nadie te la va a dar. Estás solo. «La soledad comienza». Te jodes. Nunca has encajado, has estado rodeado de gente pero a pesar de esto te sentías solo. Ahora
buscas estar apartado de los demás, te crees que así vas a ser feliz, pero estar solo no es la solución. ¿Si estar apartado de los demas no soluciona nada y estar con cientos de personas tampoco, qué haces? Menuda mierda, eh. Pues nada. A llorar. A llorar solo como siempre. Te ha tocado.
lunes, 20 de mayo de 2013
''Escucha el mensaje, no la etiqueta''
Yo la verdad, estoy cansada de ver cómo a las personas que son ''reales'' y fieles a sus propios gustos son criticadas, marginadas o tratados como bichos raros.
sábado, 26 de enero de 2013
CAPITULO 16.
Me dijo: "siéntate", obedecí, fue a la cocina y me preguntó si había desayunado, le respondí con un sí tímido y seguí contemplando la casa desde el sofá.
Se acercó a mi con dos vasos de zumo y me dió uno, se sentó a mi lado y me dijo:
-- ¿te gusta?
-- eh.. ¿perdona? -- dije un poco confusa
-- la casa, digo, está un poco desordenada, pero bueno, mis padres hicieron buena compra, ¿no? -- se rió tocándose la nuca
-- ¡Anda ya! Está perfecta, no digas tonterías
-- Bueno, bueno, yo no diría tanto, ¿eh?
-- Que sí -- me interrumpió el sonido de la puerta, ¿quién llamaba ahora? Ízan fue a abrir pero recibí una llamada telefónica, ¿Natalia? No dejé a Ízan abrir la puerta y miré por la mirilla, ¡era ella!
-- Mierda, es Natalia, ¿qué hago?
-- Pues coge el teléfono, ¿no? Sal por la puerta de atrás, yo la entretengo -- pero me quedé paralizada -- ¡Corre! Voy a abrir
-- descolgué el teléfono y salí corriendo por la puerta trasera
*conversación telefónica*
-- Vaya, pensé que no cogerías el móvil...
-- Es que estaba escuchando música y...
-- Bueno, bueno -- no me dejó terminar -- ¿por qué no estás en tu casa?
-- Em... Pues.. ¡salí a correr! Sí... Eso es...
-- ¡Pues ven corriendo! Tengo que decirte una cosa-- se finalizó la llamada.
*Narra Ízan*
[...Continúa...]
jueves, 24 de enero de 2013
CAPÍTULO 15
Entonces unas manos me taparon los ojos y escuché un: "¿me perdonas?" me giré y le vi, era Ízan, sin pensármelo dos veces lo abracé, le dije:
-- No, perdóname tú, ayer fui una borde por chat -- pero me respondio
-- ¿Sabes? Lo que ayer te iba a decir en el cine es que me gustas, pero... No sabía como decirtelo, ¿te lo puedes creer? tenía miedo, ¿y si eso cambiaba algo entre nosotr... -- No le dejé terminar y le di un beso. Añadi
-- Anda, ¿que va a cambiar? ¿quieres saber algo? Tú a mi también me gustas, desde que te vi, pero joder, no sabia como decirtelo ya... -- dije timida con voz ronca, entonces el me abrazó y me dijo:
-- Ya, pero ahora no hay problemas, ¿no? Nos queremos, ¿por qué no estar juntos? -- intervine
-- ¿juntos? ¿no es muy pronto? ¿y si no funciona? ¿y si rompemos y no quedamos ni en amigos ni nada? Dime, me muero, en serio te lo digo -- dijo Izan ahora sin dejarme terminar -- anda,
callate, que eres la positividad en persona, ¿eh? -- se rio y me invito a entrar a su casa, acepté y empezamos a hablar...
[...Continúa...]