Te he escrito desde todas las maneras posibles, desde la rabia , desde el dolor , desde la nostalgia, desde la tristeza...pero siempre desde el corazón. He dejado pasar trenes para ver si llegaba el tuyo, he recorrido mil caminos solo para volver a encontrarte y ni siquiera quisiste venir junto a mí, ¿pero sabes? aún sigo en el sitio donde empezó todo, no creo que me mueva de aquí pues estos muros me hacen ver los momentos mas bonitos que posiblemente pasaré a lo largo de mi vida, esos momentos que tú te encargaste de destruir, estos muros han visto mis mayores sonrisas, mis lágrimas más sinceras y mis "te quieros" más verdaderos, de esos que salen del corazón.
Pero no creo que tú seas consciente, consciente de lo muchísimo que he llegado a quererte... ¿pero sabes? he llegado a una conclusión, de que cuando llegue tu tren no me subiré, esta vez no, esta vez me tumbaré en la vía y dejaré que aquello que me hizo una grieta me termine de romper por completo, porque querido; tú empezaste mi autodestrucción.
música
sábado, 14 de junio de 2014
Por DiamondE.
viernes, 6 de junio de 2014
CAPÍTULO 30
*Narrado por el estúpido arrogante, (Did)*
La llevé siguiendo durante toda la tarde. Qué bonita estaba cuando miraba despistada en los pasos peatonales. Y cuando sonreía.
Y qué culo.
Toqué su timbre. No miró por la mirilla; porque abrió. Y no sé por qué lo hizo, pero juntó sus labios y los míos, y nos fundimos. Paró y se alejó un poco, se sorprendió a sí misma. Era una completa desconocida, pero podía besarme cuanto quisiera. Sabía a café, y qué ojeras. La mirada vieja, triste, gris...
Por qué.
¿Le quiero? si no sé quién es siquiera.
Pero desde aquel momento en el bar...
Quién va a tener los cojones de olvidar esas caderas.
domingo, 1 de junio de 2014
CAPÍTULO 29.
*Narrado por ______*
No tenía otra opción. Si no iba hoy a hacer la compra, me tocaría mañana, y así sucesivamente.
Una camiseta por encima del ombligo. Blanca. Unos shorts vaqueros rasgados. Unas deportivas cómodas y el pelo recogido en un moño a casi deshacer. Rimmel y delineador. Un 'fs, fs' de mi colonia preferida y el bolso junto a las llaves, dinero, chicles y el móvil.
El ascensor. El portal. El chico de ojos negros...
¿¡CÓMO!? ¿¡EL CHICO DE OJOS NEGROS!? ¿¡QUÉ HACE AQUÍ Y POR QUÉ DEMONIOS NO SE HABÍA IDO DEL LUGAR!?
- Oye nena, sí que has tardado en decidirte a bajar - estúpido y arrogante.
Fingí no escucharle y pasé de largo. No sin antes echarle una ojeada de arriba hacia abajo. Tenía buen gusto para combinar ropa, pero las zapatillas parecían de mi abuelo. Noté cómo me miró el culo. Giré rápido la esquina.
Llegué al supermercado y parecía que le había perdido. Hice la compra velozmente. Zig zag por los pasillos entre carrito y carrito, niño y madre que pelean por qué merienda comprar, limpiadoras y ofertas. La caja. Un billete de cincuenta. Un par de bolsas. Quejas por la subida de precios. Una sonrisa de la cajera. Otra mía. Un 'gracias' sincronizado. Una larga caminata hasta el bloque de pisos. Un mensaje o dos por responder en el móvil. El ruidillo de las llaves al ser agitadas y sacadas del bolsito. El portal y el ascensor de nuevo. La cerradura. El 'crick' que indicaba la apertura de la puerta. Y yo echando de menos al desconocido arrogante.