música

viernes, 6 de junio de 2014

CAPÍTULO 30

*Narrado por el estúpido arrogante, (Did)*

La llevé siguiendo durante toda la tarde. Qué bonita estaba cuando miraba despistada en los pasos peatonales. Y cuando sonreía.
Y qué culo.
Toqué su timbre. No miró por la mirilla; porque abrió. Y no sé por qué lo hizo, pero juntó sus labios y los míos, y nos fundimos. Paró y se alejó un poco, se sorprendió a sí misma. Era una completa desconocida, pero podía besarme cuanto quisiera. Sabía a café, y qué ojeras. La mirada vieja, triste, gris...
Por qué.
¿Le quiero? si no sé quién es siquiera.
Pero desde aquel momento en el bar...
Quién va a tener los cojones de olvidar esas caderas.