Fuimos como las personas que suelen ser.
Esas que van y vienen.
Se enamoran.
Y por el camino se entretienen.
Y nos quisimos como nunca.
Y nos matamos como siempre.
Aunque aquella vez tampoco importó.
Entonces me dijo que me quedase una noche más y bajé las persianas para que no volviera a hacerse de día.
música
jueves, 11 de septiembre de 2014
Fuimos
domingo, 10 de agosto de 2014
Creo que quererte era así.
Cuando las estrellas mueren, explotan. Brillan más, crecen. Luego, poco a poco desaparecen.
Creo que quererte era así. Lo he pensado mirando al cielo esta noche.
Pero esta vez ha sido diferente.
Esta vez no ha habido lágrimas.
Sólo una sonrisa nostálgica que la luna se ha llevado.
Ésta ha sido una de esas veces en las que sólo te puedes reír. Una en la que recuerdas con mitad amargor y mitad amor todo lo que llegamos a ser durante dos febreros.
Y se tercia la noche, además, la luna se parte y me da la razón. La más temible oscuridad me alumbra y recuerda a tus ojos.
Pero ahora...
He cerrado los ojos y he susurrado tu nombre. Y lo que decía Elizabeth Grant se ha hecho realidad.
Me basta con verte feliz. Gracias.
Con la colaboración de @CarlosSheeran, y su blog; diasgrisesysonrisassadicas.blogspot.com
viernes, 8 de agosto de 2014
Amor hipotérmico.
Vestida de blanco aprendiendo a amar sin ataduras...
Con dolor, eso sí.
Las viejas y malas cartas que no envió. Lloró.
Recortó los 'te quiero' del final y los pegó en la pared de su cuarto y el resto lo quemó.
Nadie le llegó a preguntar por qué lloraba por las noches. Nadie le abrazaba en las noches frías, ni se tiraba con ella a la piscina en verano... Se empezó a replantear qué hacía en aquel horrible lugar.
Se echó en el manto blanco de nieve que cubría todo su jardín hasta quedar completamente calada. Le tiritaban los huesos, (así, flojito, para que nadie les oyera). Amor hipotérmico. Las mejillas se le tiñeron de morado y los labios comenzaron a sangrar. Se quedó dormidita allá entre dos árboles.
Recordaba cómo se había tragado mil mentiras que se bebió antes de que éstas colmaran el vaso.
Y esperó al domingo para despedirse un poco más triste. Porque así son los domingos. Tristes. Siniestros. Aburridos. Eternos. Fríos. Solitarios. Son el día en el que se llora. Son la muerte de la semana. Son todo lo que el resto de la semana no has hecho. Son el vagón vacío del tren. La página en blanco de tu diario que te intimida cuando le amenazas con un bolígrafo. El trozo de cristal con el que te cortas. Las lágrimas. El final de un libro. El minuto 3.00 de una canción. Son el amor que se escapa entre beso y beso mientras que otro lo recoge en un abrazo. Son todo lo que la muerte tiene y que a la vida le falta.
martes, 5 de agosto de 2014
¿Has probado a enamorarte?
Es como intentar avanzar estando atada o calentarte las manos en plena ventisca.
A veces corta como los cristales rotos en los que te resumes los domingos. Tristes domingos...
Es olvidar y ser olvidado constantemente. Es, también, jugar cartas y que tengas que robar siempre.
Es destrozarte a ti y con tus pedazos reparar a la otra persona. Porque así es el amor. Destructor y doloroso. Sin querer, quizá. Y nos une con otro, robándonos partes nuestras, para algún día arrebatarnoslos y que nos echemos de menos con las mismas ganas que antes.
miércoles, 30 de julio de 2014
Querida Holly...
¡¡RING RING R-R-I-N-G!!
El teléfono de la suite sonó de repente mientras Holly miraba la luna. Se acabó el café y esperó a que saltase el contestador.
Entonces una voz ronca y grave irrumpió tras el 'bbbbbip' que daba paso al buzón.
'Querida Holly, te he visto entrar al viejo hotel en el que solíamos quedar hará unos meses. He preguntado al recepcionista y ha negado conocerte, sin embargo, sé que ahí estás con tu taza de café, en el fondo de la habitación, los pies descalzos, con el camisón blanco que te regalé, riéndote de mí y de ésta llamada que obviamente no responderás a estas alturas. Tan bonita como siempre, brillando más que tu collar se perlas.
Vuelve cuando quieras, te seguiré esperando para que acabes de destrozar el medio corazón que dejaste aquí'
Y las luces del cuarto se apagaron.
La ventana del séptimo piso se abrió y Holly cayó casi en brazos de Finn. Se estampó contra el asfalto a medio metro de él.
Finn repuso de inmediato con los ojos cian encharcados:
No hay quién prometa un para siempre a éstas alturas, ¿no, Holly?
Querida Holly..
miércoles, 9 de julio de 2014
Estas cosas deberían quedar dentro siempre.
'No soy un ejemplo para nadie' y así acabamos hundidos en la miseria. Cavando nuestra propia tumba a más de diez mil metros para abajo. Enterrados en la mierda que nos echamos mutuamente encima. Más muertos que enamorados, justo como a ti te gustaba.
Los gusanos allí al fondo, ayudando al tiempo a degradar nuestros corazones y comernos hasta las entrañas.
Todas las cartas que te escribí y no te mandé. (Y mira qué bien).
Lo más falso que me topé y la canción que nunca acabé.
Las noches de acojone por si te ibas para siempre.
Desastre de persona, haz, de ese amor que fue, harapos y utilízalos para que el sepulturero se limpie las manos al acabar su trabajo.
Esto es lo último que te escribo, total, con todo lo que dejaste de ti en mí, ni de coña te olvido.
¿Sabes? Me vale.
sábado, 14 de junio de 2014
Por DiamondE.
Te he escrito desde todas las maneras posibles, desde la rabia , desde el dolor , desde la nostalgia, desde la tristeza...pero siempre desde el corazón. He dejado pasar trenes para ver si llegaba el tuyo, he recorrido mil caminos solo para volver a encontrarte y ni siquiera quisiste venir junto a mí, ¿pero sabes? aún sigo en el sitio donde empezó todo, no creo que me mueva de aquí pues estos muros me hacen ver los momentos mas bonitos que posiblemente pasaré a lo largo de mi vida, esos momentos que tú te encargaste de destruir, estos muros han visto mis mayores sonrisas, mis lágrimas más sinceras y mis "te quieros" más verdaderos, de esos que salen del corazón.
Pero no creo que tú seas consciente, consciente de lo muchísimo que he llegado a quererte... ¿pero sabes? he llegado a una conclusión, de que cuando llegue tu tren no me subiré, esta vez no, esta vez me tumbaré en la vía y dejaré que aquello que me hizo una grieta me termine de romper por completo, porque querido; tú empezaste mi autodestrucción.
viernes, 6 de junio de 2014
CAPÍTULO 30
*Narrado por el estúpido arrogante, (Did)*
La llevé siguiendo durante toda la tarde. Qué bonita estaba cuando miraba despistada en los pasos peatonales. Y cuando sonreía.
Y qué culo.
Toqué su timbre. No miró por la mirilla; porque abrió. Y no sé por qué lo hizo, pero juntó sus labios y los míos, y nos fundimos. Paró y se alejó un poco, se sorprendió a sí misma. Era una completa desconocida, pero podía besarme cuanto quisiera. Sabía a café, y qué ojeras. La mirada vieja, triste, gris...
Por qué.
¿Le quiero? si no sé quién es siquiera.
Pero desde aquel momento en el bar...
Quién va a tener los cojones de olvidar esas caderas.
domingo, 1 de junio de 2014
CAPÍTULO 29.
*Narrado por ______*
No tenía otra opción. Si no iba hoy a hacer la compra, me tocaría mañana, y así sucesivamente.
Una camiseta por encima del ombligo. Blanca. Unos shorts vaqueros rasgados. Unas deportivas cómodas y el pelo recogido en un moño a casi deshacer. Rimmel y delineador. Un 'fs, fs' de mi colonia preferida y el bolso junto a las llaves, dinero, chicles y el móvil.
El ascensor. El portal. El chico de ojos negros...
¿¡CÓMO!? ¿¡EL CHICO DE OJOS NEGROS!? ¿¡QUÉ HACE AQUÍ Y POR QUÉ DEMONIOS NO SE HABÍA IDO DEL LUGAR!?
- Oye nena, sí que has tardado en decidirte a bajar - estúpido y arrogante.
Fingí no escucharle y pasé de largo. No sin antes echarle una ojeada de arriba hacia abajo. Tenía buen gusto para combinar ropa, pero las zapatillas parecían de mi abuelo. Noté cómo me miró el culo. Giré rápido la esquina.
Llegué al supermercado y parecía que le había perdido. Hice la compra velozmente. Zig zag por los pasillos entre carrito y carrito, niño y madre que pelean por qué merienda comprar, limpiadoras y ofertas. La caja. Un billete de cincuenta. Un par de bolsas. Quejas por la subida de precios. Una sonrisa de la cajera. Otra mía. Un 'gracias' sincronizado. Una larga caminata hasta el bloque de pisos. Un mensaje o dos por responder en el móvil. El ruidillo de las llaves al ser agitadas y sacadas del bolsito. El portal y el ascensor de nuevo. La cerradura. El 'crick' que indicaba la apertura de la puerta. Y yo echando de menos al desconocido arrogante.
sábado, 17 de mayo de 2014
¿Colores, libros o amor?
Seguía sin entender dónde estaba el placer en los libros. Por qué seguía habiendo personas que en sus ratos libres leía, o incluso, pensaban. Qué hacían cuestionando tanto a la vida. Estamos aquí porque estamos, y somos así porque somos. ¿No es obvio? ¿No es sencillo? Difícil lo hacen ellos fingiendo ser diferentes. Difícil lo hacen ellos sin amor...
Así empezaba la crítica a mi alma corrupta, ingenua e ignorante. Así empezaba mi nueva yo,viendo las cosas desde el punto de vista fácil. Donde lo blanco era blanco y lo negro era negro. Donde no habían grises de por medio. Pero entonces empecé a sentir,como todos los mortales,y me di cuenta de que ahí no habían ni explicaciones difíciles. Que sólo existías tú.Y entonces pasó. Pasó la magia. Porque la magia pasa y pasa. Porque es así, porque no hay más vueltas. Pasó un silencio. Pasó un trueno. No había murmullos, los puntos intermedios son para los débiles, para los grises, para los vagos incoherentes o demasiado pensadores.
Prefería seguir pensando en el negro de la noche y el blanco de la nieve, sin darme cuenta de todos los colores que perdía entre medias. Quizá era eso lo que buscaban todos entre páginas. Colores. Pero para qué necesitaba yo colores si ya tenía el rojo rubor de tus mejillas y el verde de tus ojos.
Escrito en común.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Descose esos lunares de más.
Descósele los lunares que tanto te atan a su espalda a besos y regálale unos billetes a tu almohada.
Pregúntale. Pregúntale si quiere compartir sus sueños contigo, si quiere desaparecer todas las noches, si quiere una cena bajo la luna, si quiere una ducha juntos, si te quiere.
Y cuando se te acaben las cuestiones, no acabes con ella. Acaba con las peleas los domingos y con los trágicos lunes. Transfórmale los fríos inviernos en cálidas primaveras donde la flor más bonita sea ella.
Todos son días especiales, o días espaciales. Estelares, de estrellas, de lunares en su espalda, en su cuello y su piel como cielo.
sábado, 26 de abril de 2014
Vamos a soñar amor prematuro.
Si los besos saben a primera vez siempre y te hace temblar cuando te mira. Te arropa con sus brazos cuando hace frío y te sopla con cuidado en el ojo cuando se te ha metido algo dentro. Te busca las cosquillas en los días grises y los pinta con más besos de mil colores y sabores. Comparte su helado con tus labios y te mancha para hacerte rabiar. Se va y vuelve, se va y vuelve. Te vas, te busca, te susurra que te quiere hoy un poquito más. Sus chistes o su risa de fondo, traviesa, cuando te caes patinando. Cómo bosteza, cómo mueve los pies cuando está nervioso, cómo sale a correr cuando llegas con más helado para devolverle la trastada.
Cómo te sujeta cuando baila contigo y cómo escucha vuestra canción mientras te la dedica con otro primer beso número un millón cien mil.
Como amor eterno. Eternamente prematuro.
domingo, 20 de abril de 2014
Besos en Alaska.
Como dos corazones enamorados de un tercero que ya, ni late y niños esperando la merienda. Como dos manos que mueren de hipotermia porque por orgullo y sus cojones no se quieren abrazar. Como cuando no nadas porque te quieres hundir, porque ya abajo, ¿dónde vas a acabar más?
A veces también como los pájaros cautivos y las miradas frías en África y besos apasionados en Alaska, algo precipitado como el amor adolescente y la lluvia de abril. Como canciones infinitas en modo repetición, como los besos también, y como un abrazo a las últimas despedidas en los pueblos al acabar agosto. Como un niño llorando porque le quitan su juguete, o la piruleta, llorando como las nubes encima de nosotros mientras bailábamos a solas en la playa con la música en el iPod al máximo volumen. Llorando como los helados derritiéndose en el cucurucho o como mi alma cuando te vas; inundada.
miércoles, 16 de abril de 2014
¿Me quieres...? ¡Te quiero, te quiero!
Tu brazo apoyado en mi hombro, mi pelo recogido en un moño a casi deshacer, improvisamos un beso. Y otro. Y otro. Y otro más. Yo te decía que pasases la página, que ya la había terminado de leer, y tú no parabas de decirme que no, que te había distraído y a ti todavía te quedaban un par de párrafos para acabar. Los pies en la mesita de enfrente y chucherías en un bol que con la mano que me quedaba libre sujetaba entonces. Otro beso. Llevaba tu camiseta, y tú no querías ponerte la mía, ¿te acuerdas? me reí mucho.
Un beso más. Y más. Y más. Otra página. Otra chuche. Otra canción.
- ¿Le apetece bailar a la señorita? - dijo.
Qué idiota, si sabía de sobra que no tenía ni la más remota idea de bailar. Le pisé los pies tropecientas veces. Nunca pasaba nada, o bueno, sí; otro beso.
Entonces tocaron al timbre. 'Perdona, mi amor' y se dirigió hasta la puerta, donde recogió un gigantesco ramo de margaritas. Ya más cerca. 'Son para ti'.
Un beso. Y otro. Y otro. Y más. Y un millón más. O dos. O mil millones de ellos.
Deshojamos todas las florecitas y por fin, la última. Perdimos la cuenta del 'me quiere, no me quiere' justo cuando solo quedaba un pétalo.
¿Me quieres...?
lunes, 14 de abril de 2014
CAPÍTULO 28
Me iba a girar para volver a la salita, pero un 'no te vayas, nena' me impidió salir del balcón. Qué cabrón. ¿Nena? ¿pero este chalado de qué va? Yo misma habría bajado a partirle la cara si no fuera por lo guapo que me parecía el chico. Bueno... por eso y porque iba descalza.
- ¡A mí no me llames 'nena', gilipollas! - grité a pulmón, se empezó a reír. Un parpadeo breve y le vi tirado en el suelo, ¿qué hacía allí?
- ¿No vas a bajar? - tenía lágrimas del sofoco en los ojos, con la voz me vacilaba.
- No
- Deberías - ¿qué decía este ahora? - venga, baja, no seas estrecha, ¡solo quiero enseñarte esto! - una risa se me escapó, y es que, siempre he sido de muy mal pensar, y se dio cuenta, y se incorporó a la risa con un 'qué idiota' que me pareció muy mono y adorable. Me seguí haciendo la dura. Entré al salón y encendí la tele. Pasó el tiempo. Un reallity. Una serie policíaca. Un juego de apuestas. Pasapalabra. Dibujos animados y alguna película. Quería picar algo y me apresuré a abrir la nevera rápido. El suelo estaba frío y yo seguía yendo descalza. Dando saltitos casi de puntillas. Nada. La nevera era un desierto en Alaska.
El supermercado. Mierda. Salir implicaba vestirse, peinarse, ponerse los zapatos...
¡Pero qué pereza!
sábado, 12 de abril de 2014
¿Cómo quieres que llame a este desastre?
¿acaso tienes idea de lo que duele no vernos?
Tus pies sigilosos por mi pasillo frío,
segunda puerta a la derecha, mi habitación,
por si la buscas, por si no la encuentras...
Corazón sangriento y con tapujos al besar,
(al besar otros labios, no el corazón, a este se le maltrata)
Con música a oscuras, las luces se van, nos dejan
¿un último baile, señorita? tendré cuidado, lo prometo.
No supiste acabar el último baile, pero sí lo nuestro.
¿No es obvio, cariño?
'Se nos atraganta el odio', pero a mí te me atragantabas tú.
Vamos a programar los relojes para que den en punto cuando nos despidamos.
Y así estallar junto a todas las nubes.
Adiós habrá que decir al menos por si no nos vemos,
o por si no te dignas a aparecer
otra vez...
martes, 8 de abril de 2014
Rutina, ruina y caos.
martes, 25 de marzo de 2014
Callejón sin salida, alma rota.
Tenía las pupilas desenfocadas y el alma empañada con silencio. Hacía cosa de un mes que volvía haciendo eses a casa. La calle a oscuras, aquellos jóvenes gamberros ya habían liado una de las suyas. Farolas apedreadas y algún gato negro rebuscando en la basura. Decidió largarse de allí antes de que fuera él el que causase mal fario al felino. Debía tener la cabeza puesta en el trabajo, en cosas importantes, pero, lo único que en el instante le repercutía era el estúpido destino en el que se negaba a creer. Y llovió.
Todo volvía a ser siniestro. El gato, el silencio, la luz que solo la luna daba en aquella noche borrascosa. Algunas estrellas intentaban asomarse entre las lloronas nubes. Seguía lloviendo pero esta vez no eran las calles pedregosas de la ciudad las que se encharcaban, sino más bien sus ojos.
lunes, 17 de marzo de 2014
Pon banda sonora a tu vida, imagina que cuando caminas con los cascos puestos por la calle estás en un videoclip en el que el papel protagonista es tuyo. Debes saber defenderlo bien, ¡o si no nadie volverá a verlo nunca más!
Pero no, este es el vídeo más visitado en todo el mundo, le vamos a llamar... Vida. ¿Te parece bien? Solo si tú quieres, claro, si no es así puedes cambiarle el nombre a Comida, Aire, Amor, o el que te apetezca. Tu vídeo, tu título. Debe ser algo llamativo, que te haga querer entrar en él y bailar con el protagonista. Contigo.
Venga, que ya casi está. Sigue pensando. ¿Tienes el decorado? ¿las luces? ¿las cámaras? ¡muchas muchísimas cámaras, como en el cine! ¿algún famoso que salga de fondo tal vez? ¿escenas en cabinas de fotos? siempre quedan bien.
¿Cuánto llevamos? ¿dos minutos de clip..? ¡vamos a por el último! el tercer y último minuto.
En este debemos conseguir que te entren ganas de volver a vivirlo o de verlo. ¿Qué tal si hablas del verano? ¿o de canciones pasadas? ¿o de dibujos antiguos que ya no emiten? tal vez puedas hasta hablar de amigos que se han ido, o de todos los chistes malos que te han contado, del tiempo que se te escapa, (a ti y a todos), de las formas de las nubes, del frío invernal de enero y del calor asfixiante de agosto, de la vuelta al instituto, de coches o de fútbol, de modelos y ropa, háblales de ti. ¡Venga, sin miedo, puedes crear cuantos quieras! Un videoclip para tu comida favorita, otro para tus amigos, otro para el invierno, otro para el cielo, otro para los animales, y todos; a su vez, para ti.
Así que mira, esta es tu vida. Tu música. Querida música...
¿Y qué banda sonora has escogido para que suene de fondo esta vez mientras bailas con el Mundo? que por cierto, ya es tuyo.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Algo falla.
No guardo ni promesas, ni sonrisas, ni siquiera guardo el odio aún siendo malo. Ni nos guardo, ni nos salvo.
No vale la pena, no vales ni el tiempo, no vales ni un momento, no valemos. No escuchas ni quieres, ni piensas ni sientes, ni te aludes con nada, deja de desentenderte. No está bien. No estamos bien. Tampoco te esfuerces porque, ¿para qué? ¿para qué perder tiempo? Siempre fue mejor perdernos, repetirnos, volver a volver, llegar e irte, (irnos), hablar y callarnos, mirarnos y matarnos, soñarnos y defraudarnos, amanecer sin el otro. Que por cierto, nunca me gustó. Por verte marchar sin derramar una maldita lágrima y desangrarme a solas en el baño. Por olvidarnos y por prometernos. Por ellos y no por nosotros.
Ahí tienes el fallo.
lunes, 10 de marzo de 2014
Fríos como escarcha
Otra habitación, esta, más vacía que la anterior, solo dos personas entrando por la puerta sigilosamente, no quieren que la luna los descubra. Arte contemporáneo con besos por todo el cuerpo. Con más ganas y más silencio, si cabe. Amor de perros. Vago. Fin del cuadro. Se van para no volver a verse. Y mañana tendrán ganas del otro, pero no acudirán. Porque el amor es de pobres, y el amor se quedó entre las sábanas de aquella suite de lujo con champagne intacto en cubos de hojalata, como algunos corazones.
Sin música de fondo. Fríos como escarcha.
No hay historia sin final. Final joven; como ellos.
sábado, 8 de marzo de 2014
Tú y yo, y ya.
Ya ni escribo.
Me he abandonado y perdido. Y no es bueno. Aunque escribir tampoco lo fuera demasiado. Me he dado un tiempo. Para cambiar de temas, de aires, de ideas, no sé, para cambiarme. Y es que he cambiado. O no. Tanto no. Es difícil no cambiar cuando todo lo exterior no para de hacerlo. Igual, es difícil ser tú mismo, expresarte como quieras... Hasta respirar es difícil sin ti, (sin mí...).
Vuelta a lo mismo, al 'tú y yo, y ya', al drama, a la comedia; de mi vida. Vida adolescente. Vida problemática. Mente suicida. Mente escritora. Problemas fantasmas. Complejos reales. La mierda de salir a la calle y tener que respirar el puto mismo aire que esos canallas. Y respiras un poco más, como para ahogarles, como para que todos esos estúpidos mueran asfixiados, porque no quieres compartir tus textos con ellos, ni el oxígeno, ni siquiera te quieres compartir a ti.
Y ya fuera te pierdes entre la gente, aunque solo aparentemente, porque donde de verdad te escapas es en tu cabeza, y vuelas, aprovechas que aquí puedes, entre ideas, entre olas de mágicos pensamientos que descuidados se desordenan si los fuerzas, y que se ordenan tan solo si los sientes.
A la derecha un bar donde sirven insomnio al que los humanos llaman café, pero el auténtico se prueba cuando te vas. Siempre. Ojeras de rutina. Ojeras de tus 'te quiero'. Ojeras de ti.
A la izquierda no logras mirar. No hay personas, solo seres con el pecho vacío y un fuerte ego que les gobierna enteros. Más atrás almas vagas que caminan sin rumbo, intentando escapar del ruido en pleno centro. Absurdos. Como las ofertas del chino en el que jóvenes compran alcohol para pasarlo 'en grande' este sábado bebiendo sin orden ni concierto. Y solos, como la luna de otra noche fría más allí, con los pies colgando de un puente y tu alma indecisa por saltar o no.
viernes, 28 de febrero de 2014
Él y... ella.
Las paredes de su ciudad tatuadas con nombres y fechas de constantes adolescentes estúpidos. Pintadas en un puente, en algún edificio público, también en coches de policía e incluso; bancos del paseo, garabatos incrustados fuertemente con pintura imborrable en aquellos lugares, y en su corazón, a fuego, llevaba todas las noches con ella.
Aquello sí que era imborrable. Aquello sí que era bonito. Ella. Ella. Tenerla le había costado más que cualquier palacio o maravilla del mundo. Sentirla a su lado besando su espalda era mejor que cualquier bien físico o material. Ver cómo anochecía, juntos, era incluso mejor que las mejores vacaciones a solas en las costas caribeñas.
Ella. Ella. Ella era la que hacía que todo fuera fabuloso. Su voz le encantaba. Sus ojos cuando brillaban gracias al maravilloso sol de marzo, también. Su risa tonta y floja. Sus manías. Sus 'te adoro' repetitivamente. Sus huellas por la playa cuando caminaba descalza unos pasos antes que él... Y una amplia lista de cosas que jamás pudo olvidar.
Y verano se acercaba, pero sus sentimientos tenían la temperatura invernal, infernal, de pleno enero nevado en Canadá.
Sus manos congeladas.
Había decidido quemar toda aquella correspondencia, leer que cada carta, cada postal, cada tarjeta... terminaba con un "te quiero, cariño: pronto juntos de nuevo" iba a acabar matándolo.
La chica, tirada en el sofá de su apartamento volvió a invocar lluvia en sus ojos. Aquello se notaba tan solo. Tan abandonado. Faltaba él jugando y gritando cuando perdía algún videojuego. Ya no estaban sus camisas viejas que ella se ponía para dormir. Sus 'buenos días reina, aquí está tu desayuno' mientras le besaba. Sus zapatos desordenados bajo la cama y su desorden en la parte izquierda de la cama. Él. Él. Volvía a faltarle.
En otra parte de la ciudad. Oscurece. Un pañuelo de tela rosado con el olor de ella impregnado entremetido en el sofá.
Al oeste. Más de noche aún. Como echándole de menos. Aquella tela vieja que usaba él siempre de pulsera.
Y los dos, con 'su canción' sonando de fondo, mirando el teléfono, como esperando una llamada. Como queriendo llamar.
Como decidiendo olvidarse...
Y adiós.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Solo una historia más
No era la primera vez que a Eva se le apagaba el sol de camino a casa.
Esta vez se trataba de un anochecer distinto.
Cerró la puerta de casa sigilosamente para evitar que su madre se percatara del desastre de niña que criaba. Pasó al baño e hizo aparecer unas terribles cuchillas en sus manos que apretaba con fuerza. Anteriormente habían estado escondidas en un doble fondo que la joven creó para la ocasión.
Sus muñecas comenzaron a sangrar mientras eran agredidas por las finas hojas de aquel instrumento. Le escocían más los números que la báscula marcaba que aquellas estúpidas y malditas heridas de su antebrazo zurdo. Diecisiete años regidos por aquel cristal.
Una voz le cortó el llanto:
- Eva, ¿otro espejo roto?
- estoy bien, mamá - mintió
- tenemos que volver a la clínica, sabes perfectament... - no dejó acabar a la adulta y la cría rechistó a voces que jamás volvería allí, que estaba cansada de que la tratasen como a una loca. Volvió a adentrarse en el servicio y tras sus sueños, su vida y ella; murieron desangradas en la bañera.
Aquella noche no fue tan larga como pensaba.
martes, 18 de febrero de 2014
CAPÍTULO 27
*Narrado por ________*
Me había quedado dormida mirando al techo y llorando la pérdida de mi otra mitad desde hacía ya un par de semanas aproximadamente.
Un terrible ruido patrocinado por las agujas del reloj empezó a adentrar en mi cabeza. Qué incómodo resultaba.
Un par de sandalias de caballero habían aterrizado en mi balcón. Me asomé temiendo que me fuera a caer una tercera a la cabeza y miré hacia arriba pensando en el desarmado del vecino. Un grito cercano:
- ¡Eh, aquí abajo, que son mías! - no puede ser, otra vez ese chico del bar.
- este es tonto - pensé en voz alta de manera inconsciente. ¡Menos mal que no pudo escucharme!
- bueno preciosa, ¿me las bajas? - me interrumpió.
Entonces volví a mantener mi monólogo interior y el nombre de Ízan resurgió por enésima vez. ¿Le bajaba el calzado? No. Yo no era tan simpática. Se las devolví utilizando el mismo camino que él para subirlas. Una le cayó en la cabeza. Solté una risilla traviesa y gritó.
El pobre.
- ¡gracias, maja! - sin duda se trataba de sarcasmo.
II
Queda terminantemente prohibido partir más corazones que caras y pegar hostias si te faltan los cojones para levantarte luego. Te voy a hacer prometer que nunca dirás un NO rotundo y que siempre intentarás ver el lado bueno de las cosas. Por muy negro que esté todo. Por muy solo que te quedes.
Nunca dirás que quieres más a un conocido que a un amigo y por favor, deja de fiarte de tantos lobos. Que no son corderos, joder.
Más de lo mismo.
Quédate con quien te haga olvidar lo tarde que es y lo lejos que estás de casa, con quien te busque cosquillas y te saque las sonrisas más absurdas en menos de dos segundos, con quien te enseñe a quererte con tus defectos y a amar a otros, con quien sientas que no puedes si se va, con quien tus malos días desaparezcan. O bueno, quédate conmigo.
¡Que se enteren todos!
Ya puedes contarle a todos esos metomentodo que me he hostiado por tu culpa, que dejamos de vernos, de querernos, si ni nos perdíamos, ni nos hacíamos caos. Acabamos en tragedia y con deudas de 'para siempre' de por vida. Te debo un par de sonrisas y tú a mí todas las noches que pasé sin dormir por pensarte, "por llorarte". Cuéntales la de veces que nos empapamos por querer besarnos bajo la lluvia y hacer de ese desastre que éramos una película. Diles todas las veces que me hiciste replantearme el por qué no podíamos estar todos los días durmiendo juntos. Abrazados. Cuéntales todo, ¡cuéntaselo!
Tampoco fue tan horrible si te paras y lo piensas. Vivir engañada no era tan malo, si total, gracias a ti también engañé a mis complejos e inseguridades. Contigo el miedo se iba y la vida parecía menos puta.
Tal vez fuimos 'uno más' el uno para el otro. Pero al menos fuimos.
domingo, 16 de febrero de 2014
Confesiones.
Me cago en la puta, ni que hablar de desamor, odio, sonrisas falsas y drama nos hiciera ganar dinero. ¿Por qué demonios no se abandona el tema?. Los temas...
Adolescentes rotos y suicidas que caen por los complejos, por estos mismos discursitos, por la inexistencia de amor propio, por no ser amados y por no haber aprendido nunca a amar, o haber amado demasiado.
A estas alturas confieso, que quise darlo todo y apenas llegué al mínimo, que quise hacerme fuerte y no pude, que quise irme de aquí y no tuve suerte, que quise que mis diablos se fueran para siempre, que quise tener días de felicidad absoluta, que quise... ¡que te quise!
Las confesiones nunca se acaban, siempre tenemos algo que contar, algo con lo que obsesionarnos y algo que nos reconcome. Y a pesar de que estas no tienen fin he osado hacer una, ya veremos si me acaban matando todas estas cosas, o si por fin consigo alguna: a ti, por ejemplo.
jueves, 13 de febrero de 2014
Invierno éramos nosotros separados.
Hacernos ruina, o mejor, poesía. Quitarnos de toda rutina existente entre ambos, huir un día del mundo contigo y otro callar a malas y acatar las normas del 'sin ti'.
Hagámonos cachos si total con cada beso me recomponías dos veces.
Invierno éramos nosotros separados y a todos mis febreros les faltabas tú.
Volvíamos a estar locos, eran pocos los cuerdos si de amor se trataba.
Canciones tatuadas que llevaban tu nombre como título. Ganas de llorar que espantaban. ¿Virtud o defecto eso de decir 'te quiero'?
Volvamos a ser. Volvamos a volver.
Volvamos a querer.
martes, 28 de enero de 2014
¡Qué locura eso de escribir cuando estás feliz!
de escribir algo que de verdad fuera a marcarme. Porque hoy era mi día,
hoy tenía decidido demostrar a los demás que no solo se puede escribir
cuando estás hecho añicos, y que en el máximo grado de felicidad
también estás en el momento idoneo para plasmarlo en algún que otro
texto.
Y me equivoqué. Me equivoqué como siempre para variar.
Mi día empezó a empeorar desde que la vi acercarse a mí para separarme
de todo, y de todos.
Y así es. Un día tras otro encerrada en este pueblo. Encerrada en mi
habitación. Encerrada en un folio. Encerrada en mí misma. Y no tiene ni
idea de lo que duele. Ni se lo imagina.
Ingenua de mí cuando quería escribir esta mañana sin mis compañeras
Ira, Odio y Rencor. Es que hoy ya no puede ir peor. O sí. Dadme tiempo.
Al final nada me va a joder más que un día estar rebosante de simpatía
y otro hundida en mi propia mierda.
domingo, 19 de enero de 2014
Locos muriendo y matando por amor.
Me sé la caída de memoria, y no veas cómo duele cuando siento el suelo en mi nuca. Muerta psicológicamente, destruída, negativa, perdida por el mundo; (mi mundo), loca y enamorada hasta los huesos. Vaya expresión más tonta. Los huesos no se enamoran. Quedaría mejor "enamorada hasta el cerebro" y no hasta el corazón. El corazón solo late. No respeta a nadie, ni siquiera al amor, ¡que le jodan al corazón! Aquí el único que importa es cerebro, que se nubla cuando oye tu nombre. Bueno, lo escucha. No para de pensarte, ni él, ni yo. No quiere vivir sin ti el muy estúpido. No quiere perderte. Me dice que te diga que no te vayas, que no te quiere dejar de imaginar. Con el cerebro se ama, no se piensa. Pensar no es de enamorados. He visto a cuerdos enloquecer por amor y a suicidas vivir por pensar. El mismo que te da la vida, te la puede quitar. Amor intelectual, recuerda que aquí ya no es el corazón quién manda.
miércoles, 15 de enero de 2014
Estoy bien.
Me siento tan mal diciendo que estoy bien cuando no lo estoy, tran fraude, tan falsa... Y todo por ahorrarme una explicación, por tratar de autoconvencerme de que estoy de puta madre, o por costumbre.