música

martes, 28 de enero de 2014

¡Qué locura eso de escribir cuando estás feliz!

Esta mañana al despertar tenía unas ganas terribles de escribir,
de escribir algo que de verdad fuera a marcarme. Porque hoy era mi día,
hoy tenía decidido demostrar a los demás que no solo se puede escribir
cuando estás hecho añicos, y que en el máximo grado de felicidad
también estás en el momento idoneo para plasmarlo en algún que otro
texto.
Y me equivoqué. Me equivoqué como siempre para variar.
Mi día empezó a empeorar desde que la vi acercarse a mí para separarme
de todo, y de todos.
Y así es. Un día tras otro encerrada en este pueblo. Encerrada en mi
habitación. Encerrada en un folio. Encerrada en mí misma. Y no tiene ni
idea de lo que duele. Ni se lo imagina.
Ingenua de mí cuando quería escribir esta mañana sin mis compañeras
Ira, Odio y Rencor. Es que hoy ya no puede ir peor. O sí. Dadme tiempo.
Al final nada me va a joder más que un día estar rebosante de simpatía
y otro hundida en mi propia mierda.