música

miércoles, 24 de octubre de 2012

CAPÍTULO 14.

-- Pues que estábamos hablando hoy fuera del cine, ¿verdad? -- dije nerviosa
-- Si, si, venga, continúa -- me interrumpió Pilar intrigada
-- Pues me dijo que tenia algo que decirme, y justo llegasteis vosotros y no me lo pudo decir, y de camino a casa, no me dirigió la palabra ni nada, y al fin, antes de que entrara a casa le dije que qué le pasaba, y qué me iba a decir antes en el cine, pero me dijo que no era nada y estubimos hablando un poco más y bueno, me dio un beso en la mejilla y ya -- dije com la cabeza baja por la cam
-- Tía, ¿por qué no le dices que te gusta? -- me preguntó Minerva
-- Porque no me gusta -- dije triste
-- Y si no te gusta, ¿por que esa cara tan larga? -- dijeron Natalia y Pilar
-- Porque estoy intrigada por lo que quería decirme -- dije, y entonces se me abrió una ventana de chat el la esquina inferior derecha del portátil, ¿Ízan? Volvi a dirigirme a las chicas:
-- me voy chicas, mañana hablamos -- y desconecté la WebCam y comence a hablar con Ízan:

-- Hola -- Se veia escrito en la pantalla, me había hablado y respondí.
-- Hola, ¿que tal? -- escribí y se lo mandé.
-- aburrido, ya ves -- me envió.
-- Bueno, ¿me vas a decir ya eso que querías decirme o qué? -- escribí
-- Qué -- me respondió
-- Mec -- dije aburrida por la conversación.
-- ¿Qué te pasa? -- leí
-- ¿A mi? Nada, ¿qué te pasa a ti? -- escribí enfadada.
-- ¿En serio quieres empezar una pelea ahora? -- me escribió
-- Adiós -- le envié
-- ¿Te vas? -- me preguntó
-- Sí
-- Vale, pues mañana, sábado no salgo, que voy a dormir un poco y tal -- me envió y me desconecté.
Me fui a dormir.

A la mañana siguiente, desperté cansada, la noche anterior me había ido a dormir muy tarde, hice la cama y me dirigí a la cocina, en pijama, un Sábado, aburrida y sola en casa, desayunando, muy divertido.
Me hice unos cereales y puse la tele un rato, no había nada en condiciones y la quité, me conecté al chat, nadie conectado, cogí el móvil y las llaves y salí a dar una vuelta, me puse una sudadera negra en la que ponía 'Grimey', me encantaba la g con las alas de la sudadera. Me puse unos pitillos vaqueros y unas converses negras.
Conecté los auriculares al móvil y empecé a pasear.

miércoles, 10 de octubre de 2012

CAPÍTULO 13.

Todos nos pusimos en marcha hasta la cartelera del cine, empezamos a ver las cabeceras pero cada uno quería ver una película diferente.
Marcus y Pilar fueron a ver la misma película, al final se iban a llevar bien y todo.
Minerva fue con Joe, querían ver la de tengo ganas de ti y les dejamos y los demas nos fuimos a ver Ted, entramos , Ízan y yo nos sentamos juntos, Pablo se sentó en la fila de abajo y Natalia en la de abajo de Pablo, mientras tanto, Ízan y yo comenzamos a hablar:
-- Bueno, y, ¿cómo vas? Ya pronto es tu cumpleaños. -- me sonrió.
-- Sí, no tengo muchas ganas, la verdad.
-- No digas eso, será genial, estaré yo -- me dijo en tono arrogante, me mosqueé y miré hacia otro lado sin hacerle mucho caso, entonces, me siguió hablando -- Era broma, no te pongas así, chica -- volví a mirarle.
-- es que tienes cosas de niño chico -- dije
-- Perdoname no queria que te enfadas -- me dojo con la cabeza baja
-- Bueno, vamos a ver la pelicula -- dije pero me negó con la cabeza y prosegui -- ¿que pasa?
-- ¿Podemos hablar un momento fuera? -- me dijo muy serio, entonces asentí con la cabeza y me llevó de la mano hasta fuera y allí me dijo:
-- Quería decirte algo, pero prefería decírtelo en un sitio más tranquilo, ¿sabes? --  me informó
-- ¿De que se trata? No me asustes -- dije tímida.
-- Bueno, verás yo te que... -- un grito no le dejó terminar 'Aquí estais, Natalia nos dijo que no sabia donde estabais' y nos giramos de inmediato, le dije a Ízan:
--Bueno, de camino a casa me lo cuentas, ¿vale? -- Sonreí mientras él me asentía con la cabeza, volvimos a entrar en la sala en la que estabamos antes.
Al terminar de ver las peliculas, miramos el reloj, ¡las nueve y media! Se nos había pasado muy rapida la tarde, nos fuimos en taxi hasta casa, y nos separamos, Ízan y yo no íbamos hablando, estaba raro, entonces le pregunté:

-- Ey, ¿qué te pasa, estás bien? Te veo preocupado -- le dije
-- Sí, estoy bien -- me dijo con mirada distraída.
-- ¿Qué me querías decir esta tarde? -- pregunte intrigada
-- ¿Que? -- Me dijo haciendose el tonto
-- Si, en el cine -- intente convencerle
-- Ah, sí, eso... Pues era... No, no era nada. -- me dijo con la cabeza baja, le levanté la barbilla, le mire a los ojos y le dije:
-- Eh, Ízan, que no estés mal, si necesitas algo estoy ahi al lado, si cambias de opinion y quieres contarmelo, ven, que te abrire encantada -- y sonreí, entonces me puso la mano en la nuca y me arrimó hacie él y me dio un beso en la mejilla y me dijo
-- Claro, pequeña -- se entró para casa y yo me fui a la mia.

No podía dormir, no dejaba de pensar en lo que me quería decir Ízan, miraba al techo y pensaba, pensaba y no conseguía conciliar el sueño, intrigada, entonces decidí conectarme al chat, estaban conectadas las chicas, conectamos la WebCam y comenzamos a hablar:
*Por el chat*
-- Eh, ¿y esa cara? -- me dijeron las tres
-- Nada, es que Ízan... -- No me dejaron acabar y respondieron con un 'Ízan, Ízan, Ízan' con gesto cansado y volví a decir:
-- Sí, él, ¿me dejáis acabar o no? -- dije con tono aburrido.
-- Venga, acaba, acaba -- se dirigió a mi Natalia
[...Continua...]

domingo, 7 de octubre de 2012

CAPÍTULO 12.

CAPÍTULO 12.

*Narrado por Pilar*

-- Claro, es que nos hemos entretenido un poco, pero vamos ya. -- le dije a Natalia intentando convencerla
-- Pues vamos, que tenemos que ir a ver la cartelera de cine, y queremos ver cómo se han quedado nuestras pulseras. -- decía ella, entonces se cortó la llamada.

*Fin de la llamada telefónica*

Me di la vuelta y vi a Minerva, valla, se lo estaba pasando bien con ese chico, sentí que alguien me tocaba el hombro:
-- Envidiosa. -- ¡era Marcus!
-- No lo soy, es solo que me han llamado ya mis amigos y nos tenemos que ir, y no veo cómo decírselo ahora a Minerva porque se le ve muy contenta -- dije escusándome.
-- ¿Con Joe? Sí, es majo el chaval, va a mi instituto, somos compañeros y tal, si quieres le digo yo a tu amiga que tenéis que iros, y bueno, tengo más amigos si quieres, puedo presentároslos -- me dijo creído
-- Pero, ¿qué te crees? no estoy interesada, anda, ya le diré yo a mi amiga que tenemos que irnos. -- dije cabezona, me fui y llamé a Minerva.
-- Eh, Minerva, ¿puedes venir un momento? -- le dije
-- Claro, ¿qué quieres? -- me respondió.
-- Natalia acaba de llamarme, tenemos que irnos ya. -- dije apresurándome.
-- Bueno, pues... ¿puedes esperar a que me despida de Joe? -- me dijo
-- Claro, me alegro de que hayas conocido a alguien -- le dije sonriendo -- pero date prisa, por favor.
-- Por supuesto.

*Narrado por Minerva*

Fui hasta donde estaba Joe y empezamos a hablar:
-- Bueno, Joe, me tengo que ir ya. -- le informé.
-- ¿Y eso? -- me dijo
-- Tengo que irme, me acaba de decir Pilar que nuestros amigos le han llamado, se me a pasado la hora jugando esta tarde contigo, y han llamado hace poco, que por qué tardábamos tanto, y claro... -- dije cabizbaja.
-- Y, ¿crees que podría ir yo a convencer a tus amigos para que te quedases conmigo un rato más? ya sabes, damos una vuelta, te invito a algo. -- me dijo propusiéndome un plan para pasar la tarde del viernes.
-- Me parece bien, además, has perdido en modo batalla, me lo debes. -- dije riéndome, él me sonrió y llegó un chico por detrás.
-- Bueno, Joe, ¿qué haces, ligando ya? -- dijo, y nos pusimos colorados.
-- Anda, calla Marcus, que tú también estás listo. -- dijo Joe señalando con la mirada a Pilar.
-- Bueno, entonces, ¿qué? vas a venir, ¿o no? -- dije dirigiéndome a Joe.
-- Claro, vamos. -- me respondió.
-- Eh, Minerva, vamos que no llegamos. -- me dijo Pilar que estaba cerca.
-- Bueno, pues yo te acompañaré a ti, chica. -- dijo Marcus mirando a Pilar.
-- Yo no necesito que tú me acompañes. -- dijo Pilar
-- Ya, pero yo quiero hacerlo -- se justificó Marcus.

Así que fuimos los cuatro juntos hasta dónde estaban los demás, había tensión en el aire, parecía que Pilar y Marcus no se llevaban muy bien, aunque por alguna razón, pegaban juntos.
Por fin llegamos.
*Fin del narrado de Minerva*
*Narro yo*
Les vimos llegar, traían dos chicos, todos nos quedamos extrañados, y en seguida preguntamos:

-- Hola, bueno, ¿qué, no vas a presentarnos a vuestros nuevos amigos? -- dije
-- Soy Marcus -- dijo uno muy directo.
-- Encantada -- respondí diciéndole mi nombre.
-- Soy Joe -- nos dijo el segundo chico.
-- Y, ¿cómo os habéis conocido? ¿por eso os habéis entretenido? Anda que... -- dijo Natalia.
-- ¿Y no habéis traído ninguna chica? -- dijo Ízan, entonces le miré con el ceño fruncido, él me devolvió la mirada, me sonrió y se empezó a reír.
-- Bueno, bueno, ¿traéis las pulseras esas o qué? quiero ir a ver la película -- intervino Pablo.

[...Continúa...]


CAPÍTULO 11.


CAPÍTULO 11.

*Narrado por Pilar*

Miré hacia atrás y vi a Minerva, me giré y seguí probando el iPad blanco que tenía entre mis manos, entonces, la pantalla se puso en negro, ¡no me lo puedo creer! ¡Menuda paliza! ¿se había roto? Dios mío, dime que no, oí una voz que dijo: ''¿Ya lo has roto?'' y se rió, era un chico:

-- Yo no he sido, ¿qué te hace pensar que lo he roto yo? -- dije con voz temblorosa.
-- No sé, a ver, analicemos los hechos... tú, un iPad entre tus manos, una pantalla en negro, otra vez tú asustada, ah, cierto, no tienes  nada que ver. -- dijo con un tono sarcástico.
-- ¿Sabes que eres muy gracioso? -- dije yo también poniéndome en plan borde.
-- Sí, me lo dicen mucho. -- respondió creído.
-- Bueno, y si tanto sabes, dime, ¿podrías arreglarlo? -- dije retándole.
-- Podría, pero no lo haré, porque si no, te saldrás con la tuya, y ya sabes, no quiero que parezca que soy buena gente y tal. -- dijo arrogante.
-- Ya, pero lo arreglarás. -- dije segura.
-- ¿Qué te hace pensar eso? -- me preguntó.
-- Eres el encargado. -- dije
-- ¿Y tú qué sabes? -- me dijo nervioso
-- Tienes el cartelito en la camiseta, con tu nombre, ¿ves? poner Marcus, a ver si somos más espabilados, ¿no? -- dije riéndome -- ibas muy sobrado tú
-- Bueno, bueno, ¿me permite entonces la señorita que le arregle el iPad? -- dijo en tono de burla, justo cuándo fui a responderle, me sonó el teléfono.

*Conversación telefónica*
-- ¿Quién es? -- dije
-- Bueno, ¿venís o qué? -- era Natalia que me había llamado.
[...Continúa...]



CAPÍTULO 10.

CAPÍTULO 10.

Cogimos una mesa de la zona exterior, y empezamos a comer:

-- Bueno, pronto es tu cumpleaños, ¿verdad? -- me dijo Pilar
-- Pues sí, había pensado en dar una fiesta en mi casa, ya sabéis, el miércoles por la tarde -- propuse.
-- Pues estaría bien, ¿y a quién tienes pensado invitar? -- me preguntó Natalia.
-- No sé, a vosotros, supongo, ¿no? -- dije
-- ¿Quiénes somos nosotros? -- Me dijo Minerva
-- Pues ya sabes, vosotras tres, Pablo e Ízan, ¿no? los del grupo, no quiero invitar a mucha gente sin conocerla, ¿sabes? -- les dije a las chicas.
-- Sí, es cierto, bueno, tendrás allí mi regalo. -- me dijo Natalia.
-- Y el mío -- prosiguió Pilar
-- Pues el mío también. -- se unió Minerva.
-- No, no hacen falta, en serio. -- les dije a todas.

Entonces se escuchó por detrás: ''No nos esperéis para comer, ¿eh?'' eran los chicos.

-- Os avisamos antes y no quisisteis venir, ahora, os aguantáis -- les dije
-- Bueno, bueno, ¿qué os han dicho en la tienda? -- nos preguntó Ízan
-- Pues bien, nos han dicho que en unas horas fuéramos a por las pulseras. -- les dijo Pilar.
-- Sí, ya pronto, en apenas unos minutos iremos a por ellas, ya las tendrá preparadas, supongo. -- se metió Minerva en la conversación.
-- Pues bueno, entonces nos dejaréis aquí, solos, con dos hamburguesas, y un mechero... ¿tenéis un mechero verdad?esto tiene que arder muy bien -- dijo Pablo
-- Eres un psicópata, no tenemos mechero, cállate anda. -- se interpuso Natalia.
-- Bueno, bueno, ¿vamos a recoger las pulseras dos y las otras dos se quedan con los chicos, ¿vale? -- propuse.
-- Me parece bien. -- dijeron los chicos asintiendo con la cabeza.
-- Bueno, ¿y quién se queda con estos dos? -- se metió Pilar riéndose.
-- Ya sé, Pilar y Minerva se van a por las pulseras y nosotras nos quedamos con Pablo e Ízan -- propuso Natalia.
-- Vale, pues nos vamos ya. -- dijo Minerva.

*Contado por Minerva*
Nos separamos, Pilar y yo fuimos a por el encargo de la tienda, y cuando llegamos, eran preciosas las pulseras, nos pusimos las nuestras y las otras dos las metimos en unas bolsitas que nos habían dado anteriormente, pagamos en la tienda y nos fuimos, pero antes, nos paramos en una tienda de videojuegos y móviles y tal, había un apartado dónde se podían probar, y Pilar comenzó a probar un iPad blanco, yo, me fui junto a una video consola que  había con un juego de baile, me puse a bailar, ¡valla! no se me daba tan mal, entonces escuché una voz por detrás: ''Jo, pues eres buena, ¿es la primera vez que juegas?'' y me giré, era un chico, entonces le dije:

-- ¿Perdona? -- pregunté colorada.
-- Que se te da bastante bien esto, ¿tienes el juego en casa? -- me dijo el chico.
-- Eh.. no, no lo tengo, acabo de verlo aquí y decidí pararme un rato solo, ¿estabas jugando tú? -- dije con voz nerviosa.
-- ¡Qué va! además tú bailas mejor que yo, sigue bailando, por favor -- me dijo riéndose, entonces le miré extrañada y volvió a dirigirse a mi -- ¿por qué me miras así? Ah, perdona, qué mal educado soy, no me he presentado, soy Joe, ¿y tú? -- me preguntó.
-- ¿Yo? ¿yo qué? -- me puse colorada.
-- Que cómo te llamas, mujer. -- me dijo riéndose.
-- Ah, sí, es verdad, pues soy Minerva, encantada, ¿vives aquí? -- pregunté yo ahora.?
-- No, vivo en las afueras, ¿y tú? -- me preguntó y siguió hablando --  ¿a qué instituto vas?
-- Pues voy al Vega, ¿tú? -- Me tocaba preguntar a mi ahora.
-- Voy al de al lado, ¿coincidencia? no lo creo -- dijo muy seguro.
-- ¿Cómo? -- pregunté roja
-- Nada, tonterías. -- me respondió
-- Bueno, pues quiero verte bailar. -- le reté riéndome
-- Eso está hecho, pero no vale reírse, ¿eh? -- añadió Joe.
-- Claro que no, ¿jugamos en batalla? -- volví a retarle.
-- No se hable más, ganaré. -- dijo seguro.
-- Tengo una idea, el que pierda, invita a un refresco en el puesto de ahí al lado, ¿de acuerdo? -- propuse.
-- ¿Traerás dinero, no? -- me dijo y comenzamos a jugar.
 *Fin del narrado de Minerva*
*Narra Pilar*

[...Continúa...]

CAPÍTULO 9.

CAPÍTULO 9.

-- Vaya, está bastante bien eso de que nos hayan puesto taquillas, ¿verdad? -- dijo Minerva
-- Pues sí, así no tendremos que llevar mochilas, es más cómodo, además, así parecerá un instituto americano de esos que salen por la televisión -- dije riéndome.
-- Ojalá -- respondió Ízan.

Entonces sonó el teléfono de Minerva.
*Por el teléfono*.
-- ¿Sí? ¿Quién es? -- dijo Minerva.
-- Hola, soy tu madre cielo, ¿dónde estás? ¿por qué no has venido a comer? -- dijo preocupada su madre.
-- ¡Ay! es verdad, lo siento mamá, se me olvidó avisarte, es que se me fue el santo al cielo, perdóname, es que hoy íbamos a ir a pasar el día al centro todos, ya sabes, como mañana es fin de semana, pues... -- dijo Minerva intentando convencer a su madre.
-- Bueno, está bien, ¿y volverás para la cena? -- intervino su madre.
-- Pues no lo sé, es que a lo mejor vamos a ver una película aquí, mira, si estoy allí para cenar te llamo, ¿vale? -- dijo decidida Minerva.
-- Vale, cuídate y pórtate bien, ¿eh? que como me entere de que hacéis algo mal, te quedarás castig... -- La madre de Minerva no pudo terminar de hablar porque ella cortó la llamada antes.
*Fin de la llamada telefónica*

Entonces Minerva nos dijo:
-- Bueno, le dije que si iba para cenar la llamaría, qué pesada -- Dijo Minerva un poco nerviosa.
-- Bueno, pues tú la llamas luego y ya está, pero tenías que haberla dejado terminar de hablar, ahora a lo mejor se ha enfadado. -- dije
-- Pues no te creas, ¿eh? el otro día se dejó el teléfono descolgado. -- nos informó Minerva.
-- Pues no sé, yo sigo pensando que tenías que haberla dejado terminar. -- dije
-- Pero es que es una pesada. -- respondió Minerva un poco confusa y cansada de que su madre le dijera siempre lo mismo.
-- ¡Mirad! ya hemos llegado, eso es el centro, ¿verdad? -- Nos advirtió Ízan
-- Pues se me ha pasado el viaje muy deprisa -- respondió Minerva.

Pagamos al taxista y salimos del taxi, los demás ya habían llegado también.
Nos reunimos todos y empezamos a planear a dónde iríamos primero, los chicos se fueron por ahí, y las chicas y yo de tiendas.
Llegamos a la tienda en la que hacían las pulseras con lo que tú quisieras escrito, cada una encargamos una pulsera con nuestros códigos, la de Pilar era amarilla y el código en azul. La de Minerva era morada con las letras en amarillo. La de Natalia azul con las letras en rosa. La mía era roja con las letras en negro. La mujer de la tienda nos dijo que en unas dos horas estarían todas las pulseras, así que nos fuimos a buscar a los chicos para ir a comer al Burguer, estaban probando videojuegos, y no querían venir, así que nos fuimos nosotras a comer.

[...Continúa...]

sábado, 6 de octubre de 2012

CAPÍTULO 8.

CAPÍTULO 8.

Entramos a clase, primera, segunda y tercera hora, por fin, la campana para el recreo, todos nos fuimos a nuestra mesa de la cafetería, y nos pusimos a hablar sobre las clases:
-- Oye, ¿a vosotros os han dado las claves para las taquillas? este año, nos las van a poner -- dijo Minerva.
-- Sí, no sé cómo me voy a acordar de mi clave, si  apenas me acuerdo de traerme las llaves de casa. -- dije cabizbaja.
-- Bueno, pues apúntala en algún sitio, o mejor, ¡ya sé! al salir del instituto, voy a recogerte, iremos a un sitio, llévate la clave de tu taquilla -- me dijo Pilar.
-- ¿Dónde iréis? -- dijo Ízan
-- Hay una tienda en el centro, hacen colgantes y pulseras con lo que tú quieras escrito, y están baratas, cogeremos un taxi e iremos allí. -- respondió Pilar
-- ¿Y por qué no vamos todos ésta tarde? nos damos una vuelta, vosotras váis de compras, nosotros a probar videojuegos y tablets, etc. -- dijo Pablo
-- ¡Claro! y si nos da tiempo, vamos a ver una película, a ver cuál está de las nuevas, ¿no? -- propuso Natalia
-- Vale, mañana será sábado, así que la hora de regreso a casa no será un problema. -- dije.
-- ¡Pues no hay nada más que hablar! hoy mismo, a la salida, nos pillamos unos taxis y nos vamos al centro a pasar el día -- contestó Ízan.
-- Nos lo pasaremos en grande, ya veréis. -- dijo Minerva ilusionada.

Sonó el timbre de final del recreo y pronto pasaron las tres horas últimas de clase, tenía muchas ganas de ir al centro de la ciudad, a pasar un rato, en casa sola siempre me aburría, y bueno, iríamos a dar una vuelta, y eso estaba bien, cambiar de aires, etc.
No dejé de darle vueltas, sobre todo durante la última hora de clases los minutos se me hacía horas, pero al fin tocó, ¡libres! hasta el lunes, instituto.

Los taxis estaban en la puerta esperándonos, había dos taxis, en uno íbamos Minerva, Ízan y yo y en el otro taxi, iban Natalia, Pablo y Pilar.
Mientras tanto, en nuestro coche..

[...Continúa...]

CAPÍTULO 7.

CAPÍTULO 7.

Era Ízan:
-- Valla, justo a tiempo, cojo las llaves de casa y me voy, por cierto, me gusta tu sudadera, ¿te gusta Ramones? -- dije interesándome.
-- Sí, me gusta su música, ¿y tú les escuchas? -- me dijo mientras salíamos de mi casa y nos dirigíamos al instituto.
-- Pues no, no me van mucho, era por hablar de algo -- dije sonriendo
-- Ah, claro, entiendo, ¿y qué escuchas tú? -- me preguntó intrigado -- ¿Justin Bieber o qué?
-- Pues has fallado mucho, en realidad no me decanto por ningun estilo ¿sabes? -- dije
-- Ah -- me dijo
-- ¿que? -- y volví a reirme.

Justo nos encontramos con Pablo y Pilar que iban vestidos así:
 Fuimos hablando:
-- ¿Qué? ¿habéis podido despertaros hoy a las siete después de salir anoche? -- dijo Pilar
-- Claro -- respondimos todos
-- Veo que habéis hecho muy buenas migas los dos, ¿eh? -- dijo Pablo mirándonos a Ízan y a mi.
-- Sí, ayer fuimos juntos a casa, es que vivimos en la misma calle y tal, estuvimos hablando y eso, estuvo bien -- dije
-- Sí, tenemos bastantes cosas en común, me alegro de haber hecho amigos al llegar, nunca he tenido demasiados amigos. -- dijo Ízan
-- Tiene que ser un aburrimiento eso de mudarse todo el rato, sitios, casas, amigos distintos, debes de aburrirte un poco, ¿no? -- dijo Pilar dirigiéndose a Ízan.
-- Pues sí, más o menos. -- respondió éste.
-- Bueno, mirad, ahí están Natalia y Minerva -- intervinió Pablo.
Natalia llevaba su sudadera de 1D y Minerva la de Justin Bieber:
 -- Hola, ¿qué? ¿mucho sueño? -- volvió a mencionar el cansancio Minerva.
-- A mi, mi madre ha tenido que levantarme dos veces al menos -- dijo riéndose Natalia.
-- Pues yo soy tu madre, y no te despierto, a ver si llegas tarde y te espabilas, que estás pava -- le dije intentando picarla.
-- Ya, ya, pues luego, bien que me llamas para ir de fiesta -- Natalia se aclaró la garganta
-- Sois dos pavas las dos, punto. -- se metió Pilar.
-- Bueno, espero que hoy tengamos bastantes horas libres también, sería mortal tener tareas desde el principio del curo -- dijo Pablo
-- Sí, ojalá no llevemos tareas apenas, me aburro haciendo deberes en casa, mucho, y me agobio cuando llegan los exámenes. -- respondió Ízan rápidamente, todos le dimos la razón, ya estábamos llegando al instituto, entramos y nos sentamos en el banco de la derecha, a la entrada del centro, enseguida tocó el timbre que iniciaba las clases, todos subimos a nuestras aulas, Pilar, Minerva, Pablo y Natalia fueron al A e Ízan y yo al B, nos despedimos y comenzaron las clases.

[...Continúa...]

CAPÍTULO 6.

CAPÍTULO 6.


Ízan aceptó, y el encargado nos dio permiso para que se fuera ese día, al fin llegamos a la fiesta estuvimos hablando, bailando, y riéndonos toda la noche, pero ya eran las una de la madrugada y teníamos que irnos, se nos hacía tarde, y nos fuimos a casa, entonces me di cuenta de que justo cuando Minerva y Natalia se iban a casa juntas y Pablo y Pilar a las suyas también, Ízan se venía para mi calle, entonces le pregunté:
--¿vives por aquí? -- dije
-- Sí, en el número 76. -- me respondió.
-- ¡Qué coincidencia! yo vivo en el 74 de esta calle también -- dije entusiasmada.
-- Pues vivimos bastante cerca, pásate por casa algún día si quieres, como estoy solo, me aburro bastante -- dijo
-- Claro, ¿por  qué tus padres no están contigo? -- dije intrigada.
-- Pues verás, mis padres trabajan mucho, y se fueron de viaje justo unos días después de mudarnos aquí, pero me dijeron que como ya tenía edad que en vez de viajar tanto, podía empezar a hacer amigos en algún lugar, empezar de cero, ya sabes, vivir, porque a fin  y al cabo, con diecisiete años, se está bien. -- me respondió.
-- Entiendo, yo también estoy sola en casa, y pronto es mi cumpleaños, mis padres me envían regalos y dinero cada mes, pero no sé, sería mejor pasar el cumpleaños, o las fiestas en casa, con ellos. --  dije poniéndome en su lugar.
-- Bueno, aquí nos separamos, ¿no? -- dijo riéndose.
-- Sí, ha estado bien hablar con alguien que está en una situación parecida a la mía, que me entienda, ya sabes. -- dije un poco tímida.
-- Claro, igualmente, oye, ¿mañana vas al instituto? -- me preguntó
-- Pues claro, ¿y tú? -- contesté rápido.
-- Por supuesto, pero ésta vez intentaré llegar a tiempo -- volvió a reírse.
-- Claro, yo me aseguraré de poner el despertador también -- dije entre risas
-- ¿te recojo y vamos juntos? ya sabes, y hablamos por el camino, bueno, si te parece bien. -- me dijo dudando
-- Vale. -- contesté emocionada. -- ir al instituto sola es una paliza, me aburro por el camino, vale, pues te espero, ven a llamarme, ¿eh? -- y cada uno se fue a su casa.
Entré a casa, me puse el pijama y me dormí, a la mañana siguiente, sonó el despertador, marcaba las siete, me senté en el filo de la cama, se me cerraban los ojos, no podía con mi cuerpo, sólo había dormido seis horas miserables, hice la cama, me asomé a la puerta, valla, hacía frío, hoy llevaría una sudadera nueva que me había comprado, ¡por fin! ya tenía ganas de sacar mis sudaderas del armario. Antes de vestirme, desayuné unos cereales e hice la mochila, me vestí y me puse esto: 

me peiné y justo tocaron al timbre

[...Continúa...]

CAPÍTULO 5.

CAPÍTULO 5.


Colgué el teléfono y terminé de ver la televisión, pero ya estaba acabando el programa, se me había pasado la hora
 llamando a Minerva, miré el reloj,
 eran las ocho y media, hice la cena y comí,
 me duché e hice la cama que me había
dejado sin hacer esta mañana,
 me vestí y me peiné un poco, llevaba esto:


Cogí las llaves, el móvil y unos chicles y los metí en el bolso, no estaba dispuesta a volver a quedarme encerrada en la calle, también cogí algo del dinero que me mandaban mis padres todos los meses mientras ellos estaban fuera y pedí un taxi, fui a casa de  Minerva, pero su madre me dijo que estaba con Natalia, así, que me dirigía
                                                                             hasta donde se encontraban,
                                                                              Minerva llevaba puesto esto:








y se había rizado el pelo por las puntas, le quedaba genial, estaba junto a Natalia, que se estaba despidiendo de su madre, mientras negociaba la hora a la que debía llegar, y como siempre, su madre utilizó la frase: ''Ni un minuto más ni un minuto menos'', ella llevaba puesto este otro vestido:
Llevaba el pelo liso, ya estábamos las tres, así que nos subimos en el taxi pero justo cuando abrimos la puerta del coche, se escucharon unas voces de fondo, ''¡EH, ESPERAD, QUE YA ESTAMOS AQUÍ!'' eran los demás, Pablo y Pilar ya estaban:

-- Justo íbamos a buscaros ahora -- dije.
-- Pues menos mal que os hemos avisado porque si no nos habríamos pasado toda la noche dando vueltas -- dijo Pilar riéndose.
-- Vaya, Pilar, pues sí que te has arreglado, ¿no? -- Dijo Natalia intentando picar a Pilar.
-- Envidiosa -- Dijo Pilar riéndose.
-- Bueno, ¿qué? ¿nos vamos o nos quedamos aquí? -- intervinió Pablo.
-- Sí, es verdad, que a este paso, nos dan las uvas. -- respondió rápidamente Minerva.
-- Bueno, vale, vámonos ya -- dije.
-- Pero, hay un problema, no cabemos todos en el taxi, y a estas horas, hasta que llegue otro, tardaremos el doble -- dijo Pilar
-- Eso es cierto, pero bueno, la fiesta está a unos minutos andando solo, no tardaremos mucho -- Dijo Natalia.
-- Pues no sé qué hacemos aquí parados entonces -- se metió Pablo en la conversación.
-- Bueno, ¡basta de cháchara! que no llegamos -- dije.
Pilar llevaba este vestido: 

Pablo tenía una camiseta de manga corta negra lisa y encima una camisa lisa vaquera, con unos pantalones claros.

Entonces, comenzamos a andar, íbamos comentando qué tal nuestra clase, y las últimas horas, y que al día siguiente tendríamos que madrugar y tal.

De pronto, a Minerva le entró sed y paramos en un bar a tomar algo, nos sentamos en una mesa y vinieron a atendernos, ¡Era Ízan!

-- ¿Qué van a tom¡HOLA CHICOS! ¿Cómo vosotros por aquí? -- dijo el chico.
-- Vivimos aquí -- respondió Natalia rápida.
-- Ah es cierto. -- dijo Ízan
-- ¿Y tú? ¿qué haces aquí? -- dije.
-- Trabajo aquí para ganar algo de dinero, mis padres han vuelto a irse de viaje y me han dejado aquí un tiempo -- respondió Ízan un poco cabizbajo.
-- Bueno, ¿y por qué no te vienes con nosotros de fiesta hoy? -- dijo Pablo invitándole a venir.
-- Sí, vente, lo pasaremos bien -- dijo Pilar
-- Claro, nos tomamos algo aquí y le pedimos al encargado que te deje venir por un día -- intervino Minerva, entonces, Ízan se quedó pensativo.

[...Continúa...]

CAPÍTULO 4.

CAPÍTULO 4.

Entonces, todos nos despedimos, y cada uno fue hasta su casa. Al llegar a la mía, me dirigí hasta la puerta, me metí la mano en el bolsillo, tenía el móvil, unos chicles de menta que siempre llevo para los exámenes cuando estoy nerviosa, el papel en el que escribí el material escolar que necesitaba, de todo menos las llaves, ¿qué haría ahora?
Entonces me acordé, mi madre y mi padre, antes de irse de viaje de negocios dejaron una llave de sobra en casa del vecino, ¡menos mal que mis padres se acordaron de mi desorden contínuo! Llamé al timbre de la casa de la señora Steven, vivía con su marido y tenían un hijo pequeño de cinco años, a veces, me daban dinero por cuidar del pequeño mientras ellos estaban de compras. En seguida abrió la puerta:
-- Oh, hola cariño, ¿qué te trae por aquí? -- dijo la señora Steven.
-- He vuelto a dejarme las llaves dentro de casa. -- dije cansada de mi despiste.
-- Entiendo, espera un momento. -- La señora entró en su casa y cogió las llaves que tenía encima de una mesita en el salón, entonces, salió hasta la puerta y me las dió.
-- Muchas gracias de nuevo, señora Steven, y perdone las molestias otra vez.-- dije un poco avergonzada.
-- No es nada, cariño. -- dijo entre risas como normalmente hacía, cogí las llaves y entré a casa. Cerré la puerta por dentro y llamé por teléfono para pedir una pizza. 
Nunca me daba tiempo a cocinar, porque llegaba con mucha hambre del instituto, encendí la televisión, pronto empezaría mi serie favorita, mientras tanto, encendí mi ordenador portátil y abrí el correo, a ver si mis padre me habían mandado algún correo, así era, en el correo que recibí de ellos decía:

''Hola cielo, estamos bien, pero últimamente estamos teniendo algunos problemas con el trabajo, y nos llevará algo de más tiempo el viaje de negocios, esperamos que lo entiendas, sabemos que pronto es tu cumpleaños, y queríamos decirte que en seguida te llegará nuestro regalo, esperamos que te guste, pero no lo abras hasta el día, ¿eh? no seas impaciente, sabemos que podrás aguantar un tiempo, bueno, tenemos que dejarte, estamos bastante ajetreados. Besitos y abrazos de papá y mamá.'' 

Entonces llamaron al timbre, abrí, ¡por fin, la pizza! pagué y cerré la puerta, mi programa favorito iba a empezar ya, me senté en el sofá y empecé a verlo, de repente, llamaron a la puerta, ¿quién sería? ya le pagué al de la pizza, entonces, abrí:
-- Hola. -- dije.
-- Traemos una carta de correos para ti, es de tus padres. -- dijo el cartero, entonces entré el paquete para dentro de casa, y el cartero se fue. Volví a cerrar la puerta.

No la abrí, prometí no hacerlo. Me aburría, así que llamé a Minerva:

*Por el teléfono*

-- Hola Minerva, soy yo. -- Dije dando por sentado que ya sabría quién era.
-- Ah, sí, hola, ¿qué tal, parece que has llamado?¿pasa algo? -- me dijo.
-- No, no, no pasa nada, es solo que me aburría, ya sabes, no tengo nada que hacer aquí, y mis padres me han mandado un correo diciendo que tardarán más de lo previsto con el viaje, y nada, eso, que me aburro, ¿salimos esta noche? -- dije.
-- Claro. -- respondió entusiasmada.
-- Vale, pues os recojo hoy a las diez a Natalia y a ti, y luego, vamos y llamamos a los demás, ¿está bien? -- contesté contándole los planes que teníamos.
-- Por supuesto, te esperamos. -- dijo, y se cortó la llamada.
*fin de llamada*

[Continúa]

viernes, 5 de octubre de 2012

CAPÍTULO 3.

CAPÍTULO 3.

Empezamos hablando de los profesores que nos habían tocado, de cómo se nos habían dado las primeras horas tras madrugar, de si ya llevábamos tareas a casa, de cuántas cosas más por capricho habíamos apuntado en la lista de material escolar por comprar para que nuestros padres pensaran que nos lo habían mandado comprar y tal, de pronto, escuchamos un ''¿está ocupado este sitio?'' y todos miramos hacia atrás. ¡Era el chico nuevo!
Aún no sabíamos cómo se llamaba, ahora que lo pienso, casi no habíamos hablado en clase, a pesar de sentarnos al lado. Entonces Minerva dijo: ''Claro, siéntate, queda un sitio libre justo ahí'' y se sentó, entonces todos empezamos a hablar:
-- Bueno, ¿y qué tal, ya has visto el instituto? -- dijo Pablo.
-- No, en realidad estoy un poco perdido. -- respondió confuso el chico.
-- El centro no es muy grande, te acostumbrarás pronto, ya lo verás. -- dijeron Pilar y Natalia como si estubieran conectadas a compás.
-- Sí, eso espero, porque no hago más que llegar tarde a todas las asignaturas con la tontería de que me pierdo -- Soltó el chico entre risas y un poco avergonzado, y entonces, sonó el timbre que daba por finalizado el recreo, entonces:
-- Bueno, será mejor que vallamos a clase, ¿qué toca ahora? -- dije mirando el horario que acababa de copiar en la hora anterior y aún no me sabía. -- ¡Oh! -- exclamé -- ahora nos toca francés... -- En realidad, francés estaba bien porque estábamos todos juntos en la misma clase, pero nuestro profesor pasaba un poco de todos nosotros y tal así que francés, como que no aprendíamos mucho, ¿sabes? Entonces todos nos dirigimos hacia el aula de idiomas que estaba en la parte exterior del centro, ¡por fin! menos mal que habíamos llegado a tiempo, habían acabado las seis horas de clase, entonces, salimos del instituto y nos dirigimos hasta nuestras casas.
Íbamos los seis, porque el chico nuevo también venía con nosotros, mientras íbamos caminando:
-- Y bueno, ¿cómo te llamas? aún no nos dijiste tu nombre. -- dijo Pilar intrigada.
-- Ah, eso es cierto, qué mal educado soy, perdonadme, me llamo Ízan, y soy nuevo aquí, mis padres se mudaron hace nada, por tema de negocios y suelo cambiar mucho de instituto, así que no suelo presentarme, no me da tiempo a hacer muchos amigos, siempre nos marchamos de un sitio justo a mitades del curso. -- dijo Ízan mientras caminaba.
[...Continúa...]

CAPÍTULO 2.

CAPÍTULO 2.

Escuchamos una voz, era la maestra, nuestra tutora, abrimos la puerta y nos dijo:
--¿Vosotros a qué hora os creéis que empiezan las clases? ¿por la noche? -- y claro, nos quedamos en plan: ''¿la noche no era para dormir?'' pero nos callamos porque habíamos llegado muy tarde y eso sí era cierto, así que nos sentamos, nos presentamos y nos tocó sentarnos juntos porque todos los sitios estaban ya ocupados, pero mejor, porque todos los de mi clase me caían fatal. 
Pasaron las tres primeras horas de clase, y al fin sonó el timbre para el recreo, bajé a la cafetería, siempre se sentaban por grupos, y yo iba con el mío, nos sentamos a comer Minerva, Natalia, Pablo, Pilar y yo.
Minerva era alta, podría medir hasta un metro ochenta creo, ojos claros, pelo largo, liso, siempre era muy positiva y estudiosa, pero insoportable enfadada,le gusta escuchar a Justin Bieber y tiene todas sus carpetas y demás. Vivía al lado de Natalia, y había caído en el A, junto a los demás. Iba vestida así: 


Natalia es de mi altura más o menos, somos un poco más bajas que Minerva, pero nos llevamos muy bien todos. Natalia es la vecina de Minerva, tiene el pelo largo y rizado, es castaña y tiene los ojos  marrones, es sincera y va un poco a su bola, es prima de Pilar y son como dos almas gemelas,escuchaba a One Direction, iba vestida así: 





Pablo era alto, como Minerva más o menos, rubio, ojos azules, no le gustaba para nada el deporte y no si se le olvidaba el móvil en casa, se sentía ''vacío'', vivía cerca de Pilar y no sé qué tipo de música escucha tampoco, parece muy calladito, pero en realidad no puede parar de hacer el tonto ni un segundo,le encantan los animales, sobre todo los gatos, llevaba una camiseta a rayas azul, y un pantalón vaquero, llevaba unas deportivas y su móvil.

Pilar era rubia también pero de ojos castaños, un poco más baja que Natalia y que yo, pero la más divertida del grupo, es un año mayor que todos pero repitió curso, también le gustan los animales e iba vestida así:




Entonces, empezamos a hablar.

[...Continuará...]

jueves, 4 de octubre de 2012

CAPÍTULO 1.

CAPÍTULO 1

Era por la mañana, ¡las ocho! llegaba tarde al instituto, ¿por qué no me había sonado el despertador? ¿por qué mamá y papá no me había levantado? ¡Ah! es verdad, se habían ido otra vez de viajes de negocios, volvía a estar sola en casa, y llegaba tarde al colegio, otra vez también, debía darme prisa, ¡media hora!

Me levanté y me senté en la cama, me estiré y bostecé, tenía mucho sueño, dejé la cama sin hacer, no me daría tiempo, la haría al llegar, por la tarde. Me dirigí hacia el servicio incorporado en mi habitación y me lavé la cara corriendo, me peiné, y me fui a mi armario, me puse esto:

Desayuné un batido, cogí las llaves y me fui lo más rápido posible, ¡cinco minutos y aún tenía que llegar al instituto! volví a perder el autobús, no sé de qué me valía tener tan cerca la parada si siempre tenía que ir andando, bueno, más bien corriendo, porque nunca iba a tiempo. Llegué tarde a clase, el primer día, y ya había sonado el timbre, tenía que ir a mirar las listas y todo aún, no me daba tiempo a nada, ¡qué desastre! Me acerqué al tablón y busqué mi nombre en las hojas con las clases, había vuelto a caer en la clase que menos me gustaban, mis compañeros eran unos rancios, ¡menuda suerte! Pero... espera un momento... ¿ese nombre? ¡es nuevo! Un chico nuevo en mi clase, subí a mi aula a ver corriendo si pillaba un sitio y no me castigaban desde el primer día por la tardanza, pero de repente, al subir las escaleras, ¡¡¡PLAAAF!!!

-- ¡Ay! ¡Qué daño! a ver si miramos por dónde vamos, ¿no? -- dije tan borde como siempre.
-- Perdona, no era mi intención, es que soy nuevo aquí y encima voy tarde a clase, estoy súper perdido, no sé dónde están las aulas, ni nada, me agobio, en serio, perdóname -- me dijo, le miré, no me sonaba su cara, ¡claro! me acababa de decir que era nuevo, en fin, total que me fui a mi clase, y le vi que me seguía, y me quedé un poco impresionada al ver que iba a mi clase y le digo:
-- Oye, no me sigas, que te perdono por lo de antes, pero déjame. -- y me respondió.
-- No, es que yo voy al B. -- y dije.
-- Ay, yo también. -- Entonces, entramos a clase y
                                                       [...Continúa...]