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sábado, 6 de octubre de 2012

CAPÍTULO 4.

CAPÍTULO 4.

Entonces, todos nos despedimos, y cada uno fue hasta su casa. Al llegar a la mía, me dirigí hasta la puerta, me metí la mano en el bolsillo, tenía el móvil, unos chicles de menta que siempre llevo para los exámenes cuando estoy nerviosa, el papel en el que escribí el material escolar que necesitaba, de todo menos las llaves, ¿qué haría ahora?
Entonces me acordé, mi madre y mi padre, antes de irse de viaje de negocios dejaron una llave de sobra en casa del vecino, ¡menos mal que mis padres se acordaron de mi desorden contínuo! Llamé al timbre de la casa de la señora Steven, vivía con su marido y tenían un hijo pequeño de cinco años, a veces, me daban dinero por cuidar del pequeño mientras ellos estaban de compras. En seguida abrió la puerta:
-- Oh, hola cariño, ¿qué te trae por aquí? -- dijo la señora Steven.
-- He vuelto a dejarme las llaves dentro de casa. -- dije cansada de mi despiste.
-- Entiendo, espera un momento. -- La señora entró en su casa y cogió las llaves que tenía encima de una mesita en el salón, entonces, salió hasta la puerta y me las dió.
-- Muchas gracias de nuevo, señora Steven, y perdone las molestias otra vez.-- dije un poco avergonzada.
-- No es nada, cariño. -- dijo entre risas como normalmente hacía, cogí las llaves y entré a casa. Cerré la puerta por dentro y llamé por teléfono para pedir una pizza. 
Nunca me daba tiempo a cocinar, porque llegaba con mucha hambre del instituto, encendí la televisión, pronto empezaría mi serie favorita, mientras tanto, encendí mi ordenador portátil y abrí el correo, a ver si mis padre me habían mandado algún correo, así era, en el correo que recibí de ellos decía:

''Hola cielo, estamos bien, pero últimamente estamos teniendo algunos problemas con el trabajo, y nos llevará algo de más tiempo el viaje de negocios, esperamos que lo entiendas, sabemos que pronto es tu cumpleaños, y queríamos decirte que en seguida te llegará nuestro regalo, esperamos que te guste, pero no lo abras hasta el día, ¿eh? no seas impaciente, sabemos que podrás aguantar un tiempo, bueno, tenemos que dejarte, estamos bastante ajetreados. Besitos y abrazos de papá y mamá.'' 

Entonces llamaron al timbre, abrí, ¡por fin, la pizza! pagué y cerré la puerta, mi programa favorito iba a empezar ya, me senté en el sofá y empecé a verlo, de repente, llamaron a la puerta, ¿quién sería? ya le pagué al de la pizza, entonces, abrí:
-- Hola. -- dije.
-- Traemos una carta de correos para ti, es de tus padres. -- dijo el cartero, entonces entré el paquete para dentro de casa, y el cartero se fue. Volví a cerrar la puerta.

No la abrí, prometí no hacerlo. Me aburría, así que llamé a Minerva:

*Por el teléfono*

-- Hola Minerva, soy yo. -- Dije dando por sentado que ya sabría quién era.
-- Ah, sí, hola, ¿qué tal, parece que has llamado?¿pasa algo? -- me dijo.
-- No, no, no pasa nada, es solo que me aburría, ya sabes, no tengo nada que hacer aquí, y mis padres me han mandado un correo diciendo que tardarán más de lo previsto con el viaje, y nada, eso, que me aburro, ¿salimos esta noche? -- dije.
-- Claro. -- respondió entusiasmada.
-- Vale, pues os recojo hoy a las diez a Natalia y a ti, y luego, vamos y llamamos a los demás, ¿está bien? -- contesté contándole los planes que teníamos.
-- Por supuesto, te esperamos. -- dijo, y se cortó la llamada.
*fin de llamada*

[Continúa]