música

domingo, 7 de octubre de 2012

CAPÍTULO 9.

CAPÍTULO 9.

-- Vaya, está bastante bien eso de que nos hayan puesto taquillas, ¿verdad? -- dijo Minerva
-- Pues sí, así no tendremos que llevar mochilas, es más cómodo, además, así parecerá un instituto americano de esos que salen por la televisión -- dije riéndome.
-- Ojalá -- respondió Ízan.

Entonces sonó el teléfono de Minerva.
*Por el teléfono*.
-- ¿Sí? ¿Quién es? -- dijo Minerva.
-- Hola, soy tu madre cielo, ¿dónde estás? ¿por qué no has venido a comer? -- dijo preocupada su madre.
-- ¡Ay! es verdad, lo siento mamá, se me olvidó avisarte, es que se me fue el santo al cielo, perdóname, es que hoy íbamos a ir a pasar el día al centro todos, ya sabes, como mañana es fin de semana, pues... -- dijo Minerva intentando convencer a su madre.
-- Bueno, está bien, ¿y volverás para la cena? -- intervino su madre.
-- Pues no lo sé, es que a lo mejor vamos a ver una película aquí, mira, si estoy allí para cenar te llamo, ¿vale? -- dijo decidida Minerva.
-- Vale, cuídate y pórtate bien, ¿eh? que como me entere de que hacéis algo mal, te quedarás castig... -- La madre de Minerva no pudo terminar de hablar porque ella cortó la llamada antes.
*Fin de la llamada telefónica*

Entonces Minerva nos dijo:
-- Bueno, le dije que si iba para cenar la llamaría, qué pesada -- Dijo Minerva un poco nerviosa.
-- Bueno, pues tú la llamas luego y ya está, pero tenías que haberla dejado terminar de hablar, ahora a lo mejor se ha enfadado. -- dije
-- Pues no te creas, ¿eh? el otro día se dejó el teléfono descolgado. -- nos informó Minerva.
-- Pues no sé, yo sigo pensando que tenías que haberla dejado terminar. -- dije
-- Pero es que es una pesada. -- respondió Minerva un poco confusa y cansada de que su madre le dijera siempre lo mismo.
-- ¡Mirad! ya hemos llegado, eso es el centro, ¿verdad? -- Nos advirtió Ízan
-- Pues se me ha pasado el viaje muy deprisa -- respondió Minerva.

Pagamos al taxista y salimos del taxi, los demás ya habían llegado también.
Nos reunimos todos y empezamos a planear a dónde iríamos primero, los chicos se fueron por ahí, y las chicas y yo de tiendas.
Llegamos a la tienda en la que hacían las pulseras con lo que tú quisieras escrito, cada una encargamos una pulsera con nuestros códigos, la de Pilar era amarilla y el código en azul. La de Minerva era morada con las letras en amarillo. La de Natalia azul con las letras en rosa. La mía era roja con las letras en negro. La mujer de la tienda nos dijo que en unas dos horas estarían todas las pulseras, así que nos fuimos a buscar a los chicos para ir a comer al Burguer, estaban probando videojuegos, y no querían venir, así que nos fuimos nosotras a comer.

[...Continúa...]