Otra habitación, esta, más vacía que la anterior, solo dos personas entrando por la puerta sigilosamente, no quieren que la luna los descubra. Arte contemporáneo con besos por todo el cuerpo. Con más ganas y más silencio, si cabe. Amor de perros. Vago. Fin del cuadro. Se van para no volver a verse. Y mañana tendrán ganas del otro, pero no acudirán. Porque el amor es de pobres, y el amor se quedó entre las sábanas de aquella suite de lujo con champagne intacto en cubos de hojalata, como algunos corazones.
Sin música de fondo. Fríos como escarcha.
No hay historia sin final. Final joven; como ellos.