música

miércoles, 19 de febrero de 2014

Solo una historia más

No era la primera vez que a Eva se le apagaba el sol de camino a casa.
Esta vez se trataba de un anochecer distinto.
Cerró la puerta de casa sigilosamente para evitar que su madre se percatara del desastre de niña que criaba. Pasó al baño e hizo aparecer unas terribles cuchillas en sus manos que apretaba con fuerza. Anteriormente habían estado escondidas en un doble fondo que la joven creó para la ocasión.
Sus muñecas comenzaron a sangrar mientras eran agredidas por las finas hojas de aquel instrumento. Le escocían más los números que la báscula marcaba que aquellas estúpidas y malditas heridas de su antebrazo zurdo. Diecisiete años regidos por aquel cristal.
Una voz le cortó el llanto:

- Eva, ¿otro espejo roto?
- estoy bien, mamá - mintió
- tenemos que volver a la clínica, sabes perfectament... - no dejó acabar a la adulta y la cría rechistó a voces que jamás volvería allí, que estaba cansada de que la tratasen como a una loca. Volvió a adentrarse en el servicio y tras sus sueños, su vida y ella; murieron desangradas en la bañera.
Aquella noche no fue tan larga como pensaba.