*Narrado por ______ *
Me iba a girar para volver a la salita, pero un 'no te vayas, nena' me impidió salir del balcón. Qué cabrón. ¿Nena? ¿pero este chalado de qué va? Yo misma habría bajado a partirle la cara si no fuera por lo guapo que me parecía el chico. Bueno... por eso y porque iba descalza.
- ¡A mí no me llames 'nena', gilipollas! - grité a pulmón, se empezó a reír. Un parpadeo breve y le vi tirado en el suelo, ¿qué hacía allí?
- ¿No vas a bajar? - tenía lágrimas del sofoco en los ojos, con la voz me vacilaba.
- No
- Deberías - ¿qué decía este ahora? - venga, baja, no seas estrecha, ¡solo quiero enseñarte esto! - una risa se me escapó, y es que, siempre he sido de muy mal pensar, y se dio cuenta, y se incorporó a la risa con un 'qué idiota' que me pareció muy mono y adorable. Me seguí haciendo la dura. Entré al salón y encendí la tele. Pasó el tiempo. Un reallity. Una serie policíaca. Un juego de apuestas. Pasapalabra. Dibujos animados y alguna película. Quería picar algo y me apresuré a abrir la nevera rápido. El suelo estaba frío y yo seguía yendo descalza. Dando saltitos casi de puntillas. Nada. La nevera era un desierto en Alaska.
El supermercado. Mierda. Salir implicaba vestirse, peinarse, ponerse los zapatos...
¡Pero qué pereza!