"Solo" me hacía gracia, me divertía que la gente pensara que algún día me invadiría la soledad, qué absurdo, si mi grupo es el más numeroso de todos, por favor, si tengo amigos, soy popular, me quieren.
"¿Solo?" ¿en serio? No me hagáis reír. Dije.
Pues sí, solo, sola, ¿qué más da? Sin nadie.
Vaya... Tenían razón pero, ¿por qué, cómo lo sabían? Joder.
Mi actitud, eso es, era mi actidud. Era y es un problema. Entonces, cómo se dice: ¿no puedo o no quiero cambiar? ¡Vaya dilema, tío!
No quiero. No quiero.
¿Sabes? Yo en realidad lo sabía, era obvio, pero parecía tan imposible... Parecía que toda esa gente iba a estar a mi lado siempre... Pues no. Solo. Sola.
Definitivamente, las amistades no son eternas pero, ¿eran amistades? O sea, ¿en realidad me querían o sólo se reían de mi? Hostias, espera. Qué lío.
Parecía todo tan real, tan perfecto. Era divertido juntarte con mucha gente, te enterabas de todo y conocías a más personas. En serio que pensaba que siempre los tendría a todos ahí, pero, siempre es mucho tiempo. Bastante tiempo. Demasiado tiempo. Y se fueron.