*Narrado por __________*
Vi a Ízan tirado en la calle, sangraba. Se me encogió el corazón. Dios mío.
Llegué al lugar del incidente y me tumbé junto a Ízan, joder, le había pillado un coche y se
habia largado, ¡cabrón!
- cariño, ¿estas bien? - dije con voz temblorosa
- s.. si..
- llamaré a una ambulancia, por favor, aguanta - marqué el número del hospital y en seguida llego una ambulancia, subi con el al vehículo. Tenia una brecha en la cabeza.
Espero que no sea nada grave.
Llegamos al hospital, le hicieron varias radiografias, y algunas pruebas de mas. Esperaba ansiosa los resultados, no podia ver como se llevaban a mi chico de un lado para otro y no me decian nada. Demasiados nervios acumulados. Tras unas horas en el centro, me dijeron que se iba a quedar en observacion unos dias, por si acaso, ademas, tenia un brazo roto. Se habia dado un buen golpe. Nada grave. Se lo escayolaron y le cosieron la herida de la cabeza.
Las chicas me llamaron al movil. Le conte a Minerva todo lo que me habia pasado, supongo que Natalia tambien se entero, porque se oia mucho alboroto, lo tendrian en altavoz.
Se hacia tarde, me quede con Ízan todo el tiempo que pude, pero debia regresar a casa. Estaba muy cansada. Eran muchas emociones juntas.
Cogi un taxi, le di la direccion de mi casa, Cuando llegue al destino, pagué y sali del coche.
Puse las llaves en la cerradura y entre. No tenia hambre, nada de nada. Con todo lo que me habia pasado hoy no me entraba nada. Opte por ponerme el pijama y dormir.
A la mañana siguiente me desperte, me lave la cara, me mire al espejo. Qué ojeras. Qué cara. Qué mierda.
Entre en la cocina y me prepare unos cereales, quedaban pocos, tenia que comprar. Lo anote junto a un par de cosillas mas en una libreta que tenia en la nevera con un iman. Pan, galletas, pasta, azúcar, cereales y filetes de pollo. Casi todo eran hidratos de carbono, como vivia sola casi siempre pedia algo para comer o me iba a algun restaurante cercano. Cocinar no se me daba muy bien.
Por la tarde iba a ir a ver a Ízan. Pobrecito.
*Narrado por Pablo*
Hacía un mes ya que Pilar no estaba con nosotros, se habia ido a vivir lejos. Ni nos dijo donde.
Echabamos de menos sus chistes, pero, no podiamos hacer nada.
Me entere de lo de Izan, qué palo. Pobre Minerva tambien, siempre portando malas noticias, ay.
Estaba con el ordenador portatil en el salon de mi casa, en Twitter. Mi madre me llamó.