*Narrado por _____*
Había ya pasado más de un mes desde que tuvimos el susto con Ízan, pero ahora todo estaba bien.
Mis notas habían mejorado mucho, y ya pronto mi chico y yo haríamos dos meses juntos. ¡Ah, y he empezado un diario! Está bastante desordenado, pero no más que mi cabeza, ni que mi vida.
Desde que lo empecé, noté como que me quitaba un peso de encima. Supongo que por eso lo estoy siguiendo. A veces, me da la sensación de que soy un tanto infantil. Y no quiero. No quiero, no, no y no. ¡NO! Pero escribir en él es tan... tan... me llena.
''Querido diario, bueno, no. ¡Hola, diario! joder, así no queda bien... A ver, voy a empezar a escribirte, diario:
Bah, voy a empezarlo y ya está.
Hoy estaba en el parque y he visto a una madre con su hija: estaba hablando por teléfono, ¡y qué voces pegaba! la niña le tiraba del vestido y le preguntaba si podía comprarse algunas chucherías en el kiosko de enfrente. Me ha hecho acordarme de cuándo yo era pequeña. Solía hacer lo mismo, y cuando convencía a mi 'mami' llegaba mi padre y me llevaba a ver una película al cine.
También había ancianitos en el recinto. Eran tan graciosos. Tendrían al rededor de ochenta años, o así. El hombre estaba dando de comer a su mujer que estaba en una silla de ruedas negra. Qué abrumador. Ojalá a mi Ízan me quiera tanto de mayor y cuide de mi.
Tuve que regresar pronto a casa porque llovía, se me estaba rizando el pelo. Odio cuando se me riza el pelo por la lluvia, y que el cielo se ponga gris me entristece, pero pisar los charcos me encanta y beberme las gotas de agua que lloran del cielo, también. Es genial.
Mierda, llaman a la puerta. Voy a fingir que no la he escuchado para seguir escribiéndote. O no, ¿y si es mi pequeño? mejor, mañana sigo.
Gracias, diario''
La primera página escrita. Cuando la leo ahora puedo recordar la risa de la madre de la pequeña del parque, el olor de las golosinas y la humedad de las gotitas de aquella tarde lluviosa.
Cómo me encanta mi diario. También me acuerdo de que el que tocó a la puerta aquel día fue el cartero, que me entregó un precioso vestido de parte anónima.